
'Las ninis no existen, son jóvenes que cuidan'; su labor aporta al PIB más que algunas industrias
“Las ninis no existen, son mujeres jóvenes que cuidan” establece el más reciente informe de Oxfam México, una organización de la sociedad civil, integrada a una red global que lucha por la justicia social y económica.
El documento enfatiza que la etiqueta social “nini”, utilizada comúnmente para referirse a las personas jóvenes que no estudian ni trabajan, desarticula e invisibiliza la lucha por el reconocimiento del trabajo de cuidados que sostienen millones de mujeres jóvenes.
Asimismo, la investigación más reciente de Oxfam México, revela que este estigma oculta una crisis estructural donde las juventudes -principalmente las mujeres- no están inactivas, sino que están asumiendo cargas de trabajo doméstico no remunerado que frenan por completo sus proyectos de vida.
Y es que, casi ocho de cada 10 personas que no estudian y no trabajan en una actividad productiva reconocida por el mercado son mujeres, mientras que el 95 por ciento de ellas destina, en promedio, entre 5.2 a 7.6 horas diarias al trabajo de cuidados sin remuneración.
El documento titulado “No nos llames ninis: mujeres jóvenes que cuidan”, muestra que las labores domésticas y de cuidados constituyen el sector productivo más importante de México, representando el 23.9 por ciento del PIB nacional, por encima de la industria manufacturera (20.1 por ciento) o el comercio (18.7 por ciento).

Urgen a reconocer labor de las mujeres
“Resulta urgente reconocer la labor de estas mujeres jóvenes para que el estado asuma la rectoría en la creación, diseño e implementación de políticas de cuidados con ellas en mente. Solo así podemos hablar de un avance en la justicia social y de género en nuestro país”, enfatizó Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.
El grupo más grande de cuidadoras no remuneradas lo integran las mujeres de 25 a 29 años que son madres, viven en pareja y tienen escolaridad básica.
Asimismo, se hace referencia a que la corresponsabilidad masculina se ha mantenido estancada en solo 1.5 horas al día, sin importar su edad o estado civil.
Mientras que hitos como la maternidad o la vida en pareja redefinen el proyecto de vida de las mujeres jóvenes absorbiendo casi siete horas de su día, para ellos es un evento que prácticamente no altera su rutina. Por lo que “esto lleva a suponer que la presencia de una pareja masculina en los hogares no reduce la carga de cuidados, sino que la incrementa”.

En el ámbito local, el informe refleja que Durango está por encima de la media nacional en la brecha del promedio de horas diarias dedicadas al trabajo de cuidados entre hombres y mujeres que no estudian y no trabajan de manera remunerada según entidad federativa, con 1.3 para los hombres y 5.2 para las mujeres.