
Las nuevas Agrupaciones Políticas en Durango
Una de las figuras más desconocidas por la ciudadanía son las Agrupaciones Políticas Estatales (APE); aunque a veces son confundidas con partidos o con asociaciones, tienen su propio objetivo: coadyuvan al desarrollo de la vida democrática y al fortalecimiento de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública mejor informada. No compiten por cargos de elección popular, pero sí reciben financiamiento público.
Durango es precisamente uno de los pocos estados que brindan financiamiento público a estas figuras; actualmente tienen una bolsa anual de 2.1 millones de pesos, que se divide entre las 6 Agrupaciones con registro. Sin embargo, durante estos últimos meses se está viviendo un momento muy interesante, ya que otras 5 asociaciones buscan convertirse en una APE, y aquí es donde empieza el galimatías jurídico.
De entrada, constituir una APE no es fácil, ya que implica acreditar un mínimo de 577 afiliaciones mediante una aplicación tecnológica; todo el proceso, incluyendo la revisión de las autoridades electorales llevó casi 8 meses. Aunque originalmente el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) había otorgado 5 nuevos registros y estos habían sido validados por el Tribunal Electoral, la Sala Guadalajara del Tribunal Federal decidió cambiar esta decisión y obligó al IEPC a que revisara las afiliaciones.
El problema fue que originalmente el IEPC utilizó la aplicación móvil y no hizo la verificación física de al menos el 30% de las afiliaciones que exige la Ley, por lo que esta autoridad tendrá que realizar un sorteo para conocer qué afiliados visitará y saber si realmente su apoyo fue genuino, teniendo un mes para desplazarse por miles de domicilios y, ahora sí, emitir una nueva resolución.
Mientras tanto, el financiamiento regresa temporalmente al reparto entre las 6 agrupaciones históricas, dejando en suspenso el futuro de las nuevas agrupaciones políticas. Considero que el desenlace más probable es que la mayoría revalide su registro, pues varias superaron con holgura el mínimo legal; sin embargo, no puede descartarse una nueva cadena de impugnaciones, por lo que la autoridad electoral tendrá que ser muy exhaustiva en sus resoluciones.
Sin lugar a dudas, este episodio deja una lección: ahora que se promueve la modernización tecnológica, esta no puede saltarse las formalidades que marca la ley, sobre todo cuando hay un procedimiento muy específico.
Lo más importante es si estas APE que buscan constituirse realmente logran sumar a su objetivo democrático, ya que se ha visto que la gran mayoría de las actuales Agrupaciones han tenido irregularidades administrativas en el recurso que se les ha entregado, y además el alcance de su trabajo se ha desdibujado, por lo que también será muy interesante abrir un debate más completo sobre cómo fortalecer estas figuras, y que no se conviertan en membretes en búsqueda de recurso público.
Las APE tienen la oportunidad de transformarse en verdaderos forjadores de ciudadanía, pero si su actuar se reduce a la simulación o al mero cumplimiento burocrático, estarán condenadas a la irrelevancia o incluso a su desaparición.
X: @omarortegasoria