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La(s) tierra(s) del cine

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La(s) tierra(s) del cine

La(s) tierra(s) del cine

FERNANDO RAMÍREZ GUZMÁN

Durango tiene una añeja tradición como sitio elegido para filmar películas, que data desde 1954, cuando se rodó la cinta "Pluma blanca" (Robert D. Webb). A pesar de los esfuerzos que se realizan por seguir promoviendo las grandes locaciones naturales que posee nuestra entidad y su peculiar e inigualable bóveda celeste, han aparecido otros estados que se han metido de lleno en la conversación por adjudicarse el título de "Tierra del cine".

De acuerdo a datos del Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2024, dados a conocer por el IMCINE, los estados en donde se llevaron a cabo un mayor número de producciones audiovisuales fueron: CDMX (1,268), Jalisco (189), Baja California (50), Veracruz (40), Puebla (30) y Durango (13).

La capital del país siempre ha sido el principal destino para producciones nacionales y extranjeras por su infraestructura en la materia, por la mano de obra especializada y por temas logísticos y de conectividad.

Baja California, por su parte, cuenta con su Comisión Estatal de Filmaciones; ha fomentado la creación de casas productoras. Actualmente existen 67 empresas de este tipo en todo el estado, algunas de las cuales son especializadas en el desarrollo de efectos visuales y animaciones. Cuentan además con un catálogo oficial del sector audiovisual de la entidad con especialistas en diferentes áreas de producción; generan con todo esto una robusta cadena de valor de la producción audiovisual.

Jalisco es un caso de éxito digno de replicarse. Crearon un organismo público descentralizado, la Agencia de Entretenimiento de Jalisco y la política pública Filma Jalisco, involucrados de lleno en el tema. Se han dado a la tarea, desde hace muchos años, de forjar talento especializado en alta tecnología en el sector audiovisual.

Pero el pilar del impulso del cine en Jalisco ha sido el marco normativo que crearon a través de una ley de vanguardia en la materia, la Ley de Filmaciones del Estado de Jalisco, con lo que se garantiza, de entrada, que no sea un esfuerzo sexenal sino que perdura a través del tiempo.

Y segundo, un programa de incentivos económicos, el llamado Cash Rebate, que reembolsa un porcentaje de gastos de los gastos (40% en producción y 20% en logística) a productoras locales, nacionales o extranjeras, siempre que se contraten servicios y proveeduría establecidos en la entidad.

El estado de Morelos, por lo pronto, se ha dado a la tarea de replicar este modelo de éxito. Acaban de anunciar su Ley de Filmaciones del Estado de Morelos y la creación de un Fideicomiso Público para el impulso de la industria fílmica, con un fondo permanente que tendrá una base de 80 millones de pesos. También replicarán el esquema de cash rebate de Jalisco.

Otro estado que pronto se meterá en la conversación del llamado turismo de pantallas es Hidalgo, que hasta noviembre del 2025 contabilizaba poco menos de 70 filmaciones realizadas en su geografía. Quizá más debido a una moda entre los scouters que buscan locaciones para producciones audiovisuales y a las facilidades que da el gobierno de esa entidad.

Si Durango quiere seguir siendo un referente o un sitio atractivo para las productoras nacionales y extranjeras, deberá de acompañar la promoción de sus locaciones naturales con políticas públicas que den certeza jurídica, ofrecer atractivos incentivos económicos y fiscales y meterle recursos para impulsar la producción cinematográfica.

De lo contrario, será como lo definió en algún momento el arquitecto y escritor duranguense, Fernando Andrade Cancino: "Durango: La (ex) tierra del cine".

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Escrito en: Contraluz Durango, producciones, locaciones, Jalisco

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