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Tras vencer al San Diego FC, el director técnico uruguayo Guillermo Almada rompió el silencio para denunciar las desigualdades estructurales que distorsionan la Leagues Cup. Pese a conseguir el triunfo en la cancha, el estratega alzó la voz ante la prensa para cuestionar el formato de este certamen binacional, el cual desfavorece a los clubes de la Liga MX.
Con contundencia, el timonel exigió reciprocidad en la sede de los encuentros. “Lo más natural en un campeonato que se juega entre la MLS y México es que el 50% de los partidos se jueguen allá y el otro 50% se jueguen aquí. Pasa en todas las competencias internacionales, pero las reglas no las hacemos nosotros”, recriminó Almada tras el cotejo.
"Esta injusticia de jugar más allá que aquí"
El entrenador calificó abiertamente la situación de "injusticia" para sus futbolistas. “Simplemente uno opina de la equidad que debe haber en un campeonato; es lógico, están más habituados ellos a jugar de local cuando uno llega de visitante”, enfatizó. Posteriormente reiteró su postura declarando: “Confiamos en la virtud del grupo, aunque insistimos en esta injusticia de jugar más allá que aquí”.
El trasfondo revela un desgaste severo. Mientras los cuadros norteamericanos compiten en sus propios recintos, sin viajes fatigantes y con el respaldo de sus aficionados, los planteles mexicanos enfrentan itinerarios extenuantes, traslados aéreos constantes y lapsos reducidos de descanso entre juegos. Este panorama altera el rendimiento físico y limita el espectáculo deportivo de manera significativa.
Expone una problemática entre los equipos mexicanos
Las palabras de Almada exponen cómo la logística responde a un modelo comercial centrado en Estados Unidos. Al priorizar el negocio financiero sobre el juego limpio, las autoridades rompieron la paridad de condiciones indispensable en cualquier torneo internacional de alto nivel, sacrificando la equidad deportiva en beneficio directo de los ingresos económicos de la organización.
De cara a su próximo choque frente a Portland Timbers en suelo estadounidense, el estratega dejó un precedente imborrable: sin igualdad de condiciones y sin sedes recíprocas, la Leagues Cup carecerá siempre de la máxima legitimidad y justicia dentro de la cancha.