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El Club de Fútbol Cruz Azul encabeza una fase determinante para edificar su nuevo estadio. De acuerdo con el periodista Adrián Esparza Oteo, de la cadena TUDN, la directiva analiza la compra de terrenos en la zona de Interlomas, en el municipio de Huixquilucan, Estado de México. Esta área, colindante con la Ciudad de México, emerge como la alternativa prioritaria ante la severa dificultad de conseguir predios en la capital.
El reportero reveló textualmente durante su espacio informativo: “La opción que yo tengo, la que me ha llegado a mí y sé que están tanteando es Interlomas. Ahí en el límite entre Estado de México y Ciudad de México”. La propuesta de la dirigencia proyecta no solo un escenario deportivo de alta tecnología, sino un complejo integral con plaza comercial y un desarrollo hotelero.
Un escenario que aun no se resuelve
Esta alternativa responde a la complejidad burocrática y urbana en la capital. El presidente del club, Víctor Velázquez, admitió que la falta de permisos y terreno adecuado frenó las metas en la CDMX. Asimismo, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, descartó proyectos en el Parque Bicentenario, lo que obligó a evaluar zonas periféricas como Tlalnepantla, Iztacalco y ahora Huixquilucan.
Esta coyuntura se enmarca en un largo historial de itinerancia. Tras jugar en el Estadio 10 de Diciembre en Hidalgo (1964-1971), la escuadra alquiló el Estadio Azteca (1971-1996) y posteriormente el Estadio Azul (1996-2018). Al concluir dicho arrendamiento, retornó al Coloso de Santa Úrsula entre 2018 y 2023, manteniéndose sin una sede de propiedad institucional.
¿Podrá La Máquina tener su propia casa?
Las remodelaciones mundialistas del Azteca forzaron al equipo a retornar al Estadio Ciudad de los Deportes en 2024. Este peregrinaje recurrente acentúa la urgencia de concretar una casa propia valuada en más de 300 millones de dólares. Asegurar el predio en Interlomas resolvería un rezago que ha afectado la estabilidad logística y patrimonial del club durante décadas.
De concretarse las gestiones en Huixquilucan, la institución avanzaría hacia la definición formal de su obra. A pesar de que la viabilidad aún depende de autorizaciones viales, ambientales y de infraestructura, la opción mexiquense perfila la vía más firme para que la directiva ponga fin a su condición de arrendatario y salde una deuda histórica con la afición cementera.