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Lo bueno y lo raro de la reforma electoral

Pulso electoral

OMAR ORTEGA SORIA

Aunque todavía no tenemos una iniciativa completa de reforma electoral, con todo su articulado; con lo presentado esta semana, sí contamos con ideas más dibujadas sobre el trabajo que hizo la Comisión Presidencial que estaba encargada de esta labor. Por supuesto que tiene buenas propuestas, otras que requieren una mayor explicación y otras que de entrada no parecen tan convenientes. Vayamos por partes.

Es destacable que se mantiene la estructura del federalismo electoral, conservando los institutos electorales y tribunales locales. Sin embargo, el reto será operativo, pues se propone disminuir un 25% en su presupuesto, además del recorte al INE y a los partidos políticos. Otro acierto en términos de inclusión es la integración formal de la comunidad migrante con 8 diputaciones federales, facilitando mecanismos para que los mexicanos residentes en el extranjero ejerzan su voto de manera más sencilla.

Asimismo, la reforma va contra las prácticas opacas: se refuerza la fiscalización prohibiendo las aportaciones en efectivo y obligando a que todo recurso transite por el sistema financiero, con acceso oportuno para el INE. De igual manera, se busca elevar a rango constitucional el no nepotismo, prohibiendo que cargos de elección popular sean heredados a familiares directos, como cónyuges o hijos.

Además, se da un paso más decisivo en el uso de tecnologías para instrumentos de democracia participativa, tales como el referéndum y la consulta popular, lo que podría incrementar la confianza de la ciudadanía en el voto electrónico y, en un futuro, valorar transitar a este modelo para todas las elecciones.

Sin embargo, lo que más impacta a la organización electoral es la propuesta de iniciar los cómputos distritales inmediatamente al término de la jornada electoral y la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP); este último ha sido una gran válvula de presión y, aunque no son resultados finales, sí brinda certeza la misma noche de la elección; aunque, por otro lado, implica una gran cantidad de recursos financieros y humanos, y, sobre todo, se podría transitar para que los conteos rápidos tengan una mayor relevancia y los sustituyan completamente.

Indudablemente transitar hacia resultados definitivos con mayor rapidez es deseable, pero la experiencia reciente en la elección del Poder Judicial demostró que los cómputos inmediatos exigen una logística humana y de traslados sumamente compleja que debe reflexionarse para no comprometer la integridad de los paquetes electorales.

Será muy interesante leer los detalles de cómo se pretenden prohibir bots en redes sociales y cómo funcionan los 200 diputados plurinominales, ya que se propone que 97 serían para los mejores perdedores de cada partido y 95 por listas directas de circunscripción. Este punto es el que más dudas genera y se está convirtiendo en uno de los principales motivos de disenso en la propuesta.

El camino hacia una democracia más barata y tecnológica es necesario, pero no puede ser a costa de la precisión operativa. El debate parlamentario que se acerca será crucial para asegurar que esta reforma sea un verdadero paso hacia una democracia más transparente, moderna y, sobre todo, funcional.

X @omarortegasoria

Escrito en: reforma, mayor, electoral, democracia

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