Editoriales

OPINIÓN

Lo woke y la izquierda

Lo woke y la izquierda

Lo woke y la izquierda

ALBERTO AZIZ NASSIF

En este momento tan revuelto de la política, de un mundo de fuerza donde se rompen las reglas y avanzan las posiciones y gobiernos de la ultraderecha, resulta importante ver qué pasa en el otro lado de la moneda, en el horizonte de la izquierda. Hace dos años la filósofa Susan Neiman publicó un libro interesante y provocador, Izquierda no es woke, dedicado a establecer las diferencias entre estas dos posiciones y universos.

Neiman desarrolla tres piezas clave del paradigma de la izquierda que la distingue de lo woke: primero, el universalismo versus el tribalismo; segundo, la justicia versus el poder y, en tercer lugar, el progreso en contra de las ruinas del desarrollo. Al final, como conclusión, se dedica a delimitar qué es la izquierda según su punto de vista. Sin duda, estas reflexiones expresan un debate complejo, actual y lleno de dilemas imposibles de resolver. Por las páginas de este libro pasan debates con autores fundamentales, como Kant, Foucault, Arendt, Schmitter, Fanon; y también circulan polémicas destacables sobre las herencias de la Ilustración, los derechos humanos, el colonialismo y el progresismo.

En cada temática se ubican procesos y movimientos que han definido los debates. Neiman no es una filósofa encerrada en su torre de marfil; lo que ella quiere es construir argumentos para la acción política. De esta forma, como lo ha dicho en algunas presentaciones, recuerda que Hitler llegó al poder sin mayoría absoluta, pero las divisiones de la izquierda impidieron formar un “frente popular”, y se logró imponer el nazismo con las consecuencias ampliamente conocidas. Neiman no quiere que vuelva a pasar lo mismo; por eso señaló — un poco antes de la segunda elección de Trump— que hay que dejar de hablar de tendencias autoritarias y antidemocráticas, y usa con precaución las palabras proto y fascista. “Si esperamos hasta que se construyan campos de concentración (…) será demasiado tarde para poder detenerlos” (págs. 172-173). Las acciones de ICE y el campo Alligator Alcatraz confirman los temores de Neiman.

Lo woke se ha entendido como una sensibilidad social frente a las injusticias. El planteamiento de fondo es que estas agendas han fragmentado distintas problemáticas identitarias que apuntan hacia la raza, el género, la lengua, la sexualidad, y se han creado parcelas que la autora llama tribalismos, muy distantes del universalismo. Es el problema entre redistribución y reconocimiento que planteó hace varios años Nancy Fraser. Las identidades parciales se imponen a las problemáticas generales, como las clases sociales y la explotación. El otro argumento consiste en saber si todavía queda espacio para la razón, el diálogo y la justicia, o todo se reduce a luchas y estrategias de poder. Y la tercera parte habla del progreso y de los desafíos que se enfrentan entre una temporalidad de izquierda que peleaba por un mejor futuro, como una idea progresista, frente a la alternativa de quedarnos atrapados en un presente continuo, donde la incertidumbre pone en cuestión el futuro, porque los grandes problemas actuales, como el cambio climático, están por llegar, según expertos de la ONU, a un punto de no retorno.

En suma, más que llevar al extremo una distinción complicada entre lo woke y la izquierda, el libro de Neiman sirve también para ver las diferencias entre la izquierda y su opuesto, las ultraderechas tribales, que se mueven solo por el poder sin reglas y, al negar los problemas del desarrollo, están llevando el planeta a la ruina. El libro nos ayuda a ubicar el momento actual: la fragmentación social de problemáticas e identidades que nos han conducido a una enorme polarización política. La crisis de la democracia liberal, generada por la ultraderecha, lleva a la destrucción de instituciones básicas y contrapesos. El auge de los populismos ha creado a los nuevos enemigos: los inmigrantes.

¿Pueden darse vinculaciones entre las causas y agendas de lo woke y la izquierda? ¿Podrá la izquierda convocar hoy a un proyecto universalista, de justicia y progreso que la desplace de la marginalidad en la que se encuentra en tantos países?

@AzizNassif

Escrito en: Editoriales izquierda, Neiman, woke, poder

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas