
Los aditivos que podrían ser peligrosos para los niños
No es un secreto que muchos alimentos ricos para las niñas y niños contienen colorantes artificiales que ayudan a hacerlos más atractivos a la vista, desde pastelillos hasta paletas, cereales, gelatinas y bebidas. Aunque su uso está permitido en distintos países, especialistas y organismos de salud han puesto atención en algunos de estos aditivos debido a las posibles reacciones que pueden provocar, especialmente en menores sensibles o con consumo frecuente de productos ultraprocesados.
Entre los colorantes más señalados se encuentra el Amarillo 5, también conocido como tartrazina o E102, utilizado en frituras, dulces, refrescos y postres industrializados. Diversos estudios lo han relacionado con hiperactividad, problemas de concentración y reacciones alérgicas como urticaria o picazón.
Algo similar ocurre con el Amarillo 6 o E110, presente en caramelos, bebidas saborizadas y botanas, el cual se ha asociado con alteraciones en la atención y cambios neuroconductuales en algunos niños. El Rojo 40, uno de los más comunes en cereales, golosinas y productos de repostería, también ha sido vinculado con irritabilidad, hiperactividad y molestias digestivas.

MÁS ADITIVOS EN DEBATE
Otro aditivo que recientemente ha generado debate es el Rojo 3 o eritrosina, utilizado en dulces, cerezas procesadas y ciertos postres. Este colorante ha sido restringido o prohibido en algunos lugares debido a investigaciones que encontraron posibles riesgos cancerígenos en modelos animales. Por su parte, los colorantes Azul 1 y Azul 2, empleados en bebidas, helados y golosinas, se han relacionado con problemas de conducta y algunas reacciones alérgicas. Además de los cambios en el comportamiento, especialistas advierten que el consumo constante de productos ultraprocesados con estos aditivos podría afectar la microbiota intestinal y favorecer problemas dermatológicos o respiratorios en niños propensos a alergias.
Ante este panorama, expertos recomiendan a madres y padres revisar las etiquetas de los productos y moderar el consumo de alimentos ultraprocesados. En países de la Unión Europea, algunos productos con estos colorantes incluso deben incluir advertencias sobre posibles efectos en la actividad y atención infantil.
También sugieren optar por alimentos con colorantes naturales obtenidos de ingredientes como cúrcuma, betabel, paprika o clorofila, así como priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados para reducir la exposición frecuente a estos aditivos.