
Los procesos electorales y el desarrollo nacional
El inicio de la temporada de elecciones reviste un significado especial que hay que atender en virtud de que en el curso de dicho proceso habran de elegirse a los 20 mil puestos de elección popular, entre los cuales se destacan especialmente los diputados federales que entre sus responsabilidades estará la aplicación del presupuesto federal previamente aprobado.
En relación con lo anterior el presupuesto del 2027 es de particular importancia ya que como es sabido una parte del mismo está destinado en muy alto grado para los muchos Programas de Bienestar a los que el gobierno federal se ha comprometido. A estos apoyos, traducidos a pensiones y demás ayudas, que en su totalidad representan mil millones de pesos, hay que agregar la operación misma del gobierno federal y el servicio de la deuda pública. Bien poco queda para la indispensable inversión en infraestructura y, desde luego, para el apoyo financiero a las empresas medianas y pequeñas siendo que se hace difícil precisar cuál rubro es prioritario.
El hecho es que México se encuentra socioeconómicamente retrasado en virtud de que no ha habido suficiente creación de empleo formal y que el 52% de la población trabaja sin gozar lo servicios públicos más indispensables. El presidente de la COPARMEX Juan José Sierra, ha declarado insuficiente el presupuesto federal para impulsar la industria nacional, lo que significa la incapacidad de la federación para respaldar la creación de empleos, que naturalmente requieren los montos de inversión pública y privada que hoy estamos lejos de alcanzar. Esta situación está directamente relacionada con la insuficiencia de la recaudación fiscal que actualmente apenas representa el 13.5% del PIB, cifra notoriamente inferior a los promedios que se dan en países de la OCDE a la cual pertenecemos.
Desde hace tiempo se ha señalado que no bastan los programas sociales para hacer valer los amplios recursos humanos y naturales de los que el país dispone. Consistentemente han venido haciendo falta programas de estímulo a la producción, es decir, a la creación de empleos para aprovechar al máximo posible el amplio recurso de la población que labora en la informalidad.
Desde la administración pasada y la actual, ha sido notoria la falta de apoyo a la producción industrial y agrícola y por lo tanto, lo que debilita nuestro comercio exterior. El factor indispensable para superar el atraso general en que se encuentra el país es el aumento de la producción nacional a fin de completar el gran potencial nacional. Para ello, se requieren abundantes inversiones nuevas, no sólo las recicladas que son las que más se registran.
El empeño con que el gobierno busca la continuación del Tratado Trilateral Norteamericano, es por lo tanto correcto, ya que la perspectiva de una mayor exportación es importante para ampliar el desarrollo económico del país. Es evidente que lograr este propósito implica una mayor producción de bienes y servicios, para los cuales es necesario diversificar vigorosamente nuestros mercados para no depender exclusivamente del norteamericano que absorbe más del 80% de nuestras ventas al exterior. Se realiza así el círculo vital de inversión-producción-exportación que hasta el momento ninguna de las dos administraciones de Morena se ha propuesto propiciar. Desde luego que esta fórmula positiva no se logrará mientras estemos baldados con la funesta y destructiva operación del narcotráfico de las grandes mafias como el CJNG ,el Cártel de Sinaloa, o la de los Zetas, toleradas por el gobierno y que son un serio y peligroso obstáculo para nuestra articulación de esfuerzos con los otros dos países del T MEC.
Se verá que el desarrollo nacional de México con un gobierno entregado enteramente al beneficio general de la población, tiene una directa e inmediata vinculación con la apertura de los procesos electorales que ya han iniciado. A este respecto, será necesario que la presidenta Sheinbaum se aparte de la manipulación de los instrumentos locales y nacionales diseñados por Morena para manipular el voto.
Los grupos cívicos dedicados a la observación electoral que conocimos en los años 90, son ahora más que indispensables para crear un clima de confianza a fin de hacer a un lado la resignación que tolera la corrupción que lamentablemente ha caracterizado a las dos últimas administraciones y se materialice el deseo de llevar a individuos capaces y honestos a los puestos de elección popular.