
Los sueños guajiros de Durango y el Mundial
Las responsables del turismo en el Estado y en el Municipio, Elisa Haro y Valeria Gutiérrez, respectivamente, desde principios de año intentaron 'vender' a los duranguenses un escenario que lucía casi imposible para quienes conocen del tema: el estado sería beneficiado económicamente por los turistas extranjeros que vendrán al Mundial de la FIFA. Y ambas lo hicieron sabiendo que, si es difícil atraer turismo en otras épocas del año, a expensas de la Copa del Mundo sería todavía más complicado pues el país solamente cuenta con tres sedes, pocos partidos y apenas un par de selecciones que realmente son atractivas para el aficionado.
Incluso las ciudades que sí tendrán juegos (Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey) han sido cautelosas con sus proyecciones, pues saben que hay bastante incertidumbre sobre si habrá importantes beneficios económicos (analizando el costo-beneficio). Ni qué decir de las entidades vecinas (como Coahuila, Zacatecas o Puebla, por mencionar algunas) que saben que competirles a las tres urbes más importantes del país, en un evento corto, es una misión muy complicada.
PRIMERO, LA REALIDAD
Pensar positivo no es malo, pues si hablamos de los atractivos que tiene Durango podríamos pasar horas exponiéndolos, pero intentar vender la idea de que Durango estaría dentro de la "ruta mundialista" es una mentira, así, a secas, pues ni cerca está de ser considerado como una posibilidad.
Una de las sedes, Monterrey, Nuevo León, queda a casi 600 kilómetros de distancia; Guadalajara, Jalisco, queda a 640 kilómetros; y la Ciudad de México casi a 900 kilómetros. Por tierra, es complicado que quienes acudirán a los partidos pierdan tiempo en desplazarse a esas distancias. De conectividad aérea mejor no hablamos, porque, aunque ya hay vuelos directos a las tres sedes, los pocos horarios disponibles tampoco hacen viable perder días entre partidos para visitar lugares tan lejanos a donde jugará su selección. Quienes han acudido a este tipo de eventos saben que las horas previas se aprovechan al máximo lo más cerca del partido, para evitar contratiempos. No por nada hasta hoy hay cero reservaciones en hoteles de Durango relacionadas con la máxima justa del fútbol. Y aunque sí hubo empresarios del ramo que le dieron juego al tema, más por obligación que por convicción, han tenido que salir a reconocer que la posibilidad es casi nula
HAY FORMAS DE COMUNICAR
Muy distinto hubiera sido si la ambiciosa estrategia gubernamental se hubiera centrado en el turismo local, con distintas actividades enfocadas para que la gente del interior del estado se diera una vuelta por la capital y provocara algo de reactivación económica, que tanta falta hace. Se habló de un "fan fest" en el Centro Histórico (que terminará siendo una pantalla con sillas y nada más), torneos de futbol (que ya se les adelantó un regidor con la idea) y hasta una aplicación turística oficial (que a pocos días de la inauguración nadie sabe nada) y lo único que se concretó fue un intento de balón gigante a un costado de La Forestal. Siendo realistas, el Mundial de Futbol 2026 representaba una gran oportunidad para, primero, convencer a los duranguenses de visitar varios rincones de su estado y evitar que se fueran a gastar el dinero a otros destinos; y segundo, tratar de posicionar a la capital como un gran punto quienes viven en el interior, pero las funcionarias de turismo prefirieron ganarse "likes" hablando de turistas internacionales, "especialmente europeos", dijeron.
Una vez más, tanto el Gobierno del Estado como el Gobierno Municipal, mostraron que una cosa son los discursos oficiales donde presumen cifras alegres y otra cosa es la realidad, pues sencillamente Durango no fue nunca parte de una "ruta mundialista" y desafortunadamente se desaprovechó una ventana más para que provocar que hubiera circulante en la capital. Si jamás le han hecho caso al turismo deportivo con los equipos locales, ¿por qué habrían de creer que a un Mundial sí le entenderían?