
MAAD
Primero, el papa. Luego, Anthropic, una de las más importantes empresas en el sector. Y, al cabo, el gobierno de Trump. Tres movimientos, en unas cuantas semanas, que advierten sobre las crecientes amenazas de la inteligencia artificial. Dejando atrás la guerra, los temas ambientales o los abusos cometidos por sacerdotes, en su primera encíclica León XIV decidió enfocarse justo en este tema, como si a la Iglesia le pareciera la mayor prioridad de nuestro tiempo.
Publicada poco después de que Peter Thiel, el fundador de PayPal y Palantir -y unos de los primeros inversores en OpenAI-, se atreviese a viajar a Roma para reiterar sus extravagantes ideas en torno al Anticristo y el Apocalipsis, Magnifica humanitas no puede dejar de ser vista como una respuesta a las ideas del magnate, tardíamente convertido al catolicismo, en torno al Anticristo y el Apocalipsis. Allí donde Thiel clama por lanzar una cruzada a favor del poder tecnológico de Estados Unidos como único garante de la civilización cristiana, el papa se ha empeñado en señalar los inminentes riesgos que acarrea la IA cuando está sometida al capricho de un puñado de oligarcas. Para dejar clara su pugna personal, León XIV -o su asesor tecnológico-, no evitó el guiño de incluir en la encíclica una cita de Gandalf, el viejo mago de El señor de los anillos, una vieja querencia de Thiel que justo llamó Palantir a su empresa de análisis de datos en honor a las piedras que permiten verlo todo de la novela de Tolkien.