
Madre duranguense denuncia negligencia en el IMSS y pide apoyo para salvar su brazo
Gabriela Alvarado Ortega, de 29 años, es madre de un menor de nueve; solicita el apoyo de la ciudadanía ante lo que describe como una larga y complicada atención médica dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego de sufrir un accidente que derivó en graves lesiones en su hombro derecho.
De acuerdo con su testimonio, el 9 de enero de 2025 sufrió una caída que provocó una luxación en el hombro, por lo que inicialmente acudió a la Cruz Roja para la valoración médica. Posteriormente, al requerir incapacidad laboral, se presentó en su Unidad Médica Familiar 49, donde fue canalizada al área de Traumatología y Ortopedia en la Clínica 1 del IMSS en esta ciudad de Durango.
Tras la revisión de sus antecedentes médicos, entre ellos luxaciones recurrentes y rehabilitación previa en 2023, el especialista le informó que, debido al daño estructural, era probable que necesitara cirugía, por lo que inició un proceso de estudios y valoraciones.
Sin embargo, señala que la resonancia magnética solicitada desde enero fue realizada hasta inicios de junio de 2025 por falta de “recursos”, detectándose lesiones tipo Hill-Sachs y Bankart.
Ese mismo año fue ingresada para una artroscopia de hombro, procedimiento en el que, según relata, se identificó una lesión adicional SLAP grado IV, sin que se pudiera realizar la reparación debido a la “falta de insumos médicos”.
Posteriormente, fue canalizada a valoración en el Hospital de Especialidades 71 en Torreón, Coahuila, donde le indicaron que probablemente requería una prótesis de hombro, pero que por su edad no era recomendable colocarla.

Durante más de once meses, afirma, continuó con episodios recurrentes de luxación, dolor intenso e inestabilidad del brazo, afectando su vida cotidiana y laboral.
En ese periodo, el área de Salud en el Trabajo del IMSS determinó suspender sus incapacidades y otorgarle una pensión provisional de aproximadamente mil 900 pesos mensuales, situación que agravó su situación económica tras perder su empleo.
La cirugía fue reprogramada en diversas ocasiones hasta el 12 de febrero de 2026, cuando nuevamente fue intervenida mediante artroscopia.
Sin embargo, al finalizar el procedimiento, el personal médico le informó que el daño en el hombro era mayor al previsto y que la unidad médica no contaba con los insumos necesarios para realizar la cirugía reconstructiva, incluyendo anclas quirúrgicas y material de sutura especializado, cuyo costo estimado ronda los 150 mil pesos.
Actualmente, Gabriela señala que permanece hospitalizada con dolor persistente y sin una solución quirúrgica definitiva, mientras que médicos residentes le indicaron que sería dada de alta y canalizada nuevamente a rehabilitación, pese a que este tratamiento ya había sido realizado anteriormente sin resultados favorables.
Ante este panorama, la afectada manifiesta sentirse en una situación desesperada por la progresiva pérdida de movilidad, el dolor constante y la incertidumbre sobre la funcionalidad futura de su brazo.
Por ello, hace un llamado a la ciudadanía para difundir su caso y solicitar presión social que permita su traslado a una unidad médica con los insumos necesarios para la cirugía correspondiente.
En última instancia, pide apoyo para recaudar fondos mediante colectas, rifas o actividades que le permitan costear el procedimiento que, señala, debería ser cubierto por el sistema de salud como derechohabiente.