
Madres y artesanas O'dam no fueron consultadas sobre industrialización de uniformes tradicionales
La decisión que se tomó de industrializar los uniformes escolares tradicionales en Durango representa una gran afectación para los pueblos originarios ya que anteriormente eran las propias madres y bordadoras de la comunidad, quienes elaboraban de manera artesanal las prendas, además de que recibían un recurso, que aunque era módico, generaba algo de economía en la región.
Y es que, como El Siglo de Durango informó, los uniformes tradicionales se adjudicaron a una empresa de la Ciudad de México que se encargará de la confección.
Laura Rodríguez, reconocida bordadora O’dam de La Guajolota, municipio de Mezquital, explicó en entrevista que anteriormente las propias madres y las artesanas de la región se encargaban de coser y bordar los uniformes, honrando la cosmovisión y tradiciones de su pueblo, además de que podían recibir un pago de entre 100 y 150 pesos, aproximadamente, por su trabajo.
Explicó que desde hace un tiempo se empezaron a asignar los uniformes a la iniciativa privada, pero ni siquiera se les preguntó a los pueblos originarios sobre esta decisión, pese a que son asuntos que se deben someter a consulta.
Además, expuso que algunos detalles de los diseños se han ido modificando, lo que también impacta en el propósito con el que fue concebido el programa.
Asimismo, la mayor parte de las veces las tallas no corresponden por lo que, de todas formas, las madres tienen que ajustarlos para que las niñas y niños los puedan usar.
Refirió que antes se generaba empleo para las madres, costureras y bordadoras, ya que quienes no podían coser, lo llevaban con quienes tienen máquina o bordan, por lo que de cualquier forma, el recurso se quedaba en el pueblo.
Industrializados cuestan más
Anteriormente se pagaban aproximadamente 150 pesos por uniforme a las madres que los hacían, por lo que se destinaban entre dos y tres millones de pesos en la mano de obra, más los cuatro millones de pesos del contrato que se licitaba por los insumos, corte y bordado del logotipo. Es decir, se erogaban aproximadamente siete millones de pesos en los 20 mil uniformes.
Ahora que son industrializados los uniformes tradicionales cuestan más que cuando se confeccionaban en las comunidades, ya que este 2026 el contrato es por 20 millones de pesos, que incluye la confección total de los uniformes. Es decir, aproximadamente 13 millones de pesos más.
A decir de la entrevistada, en los pueblos originarios se mantiene la esperanza de volver a participar en la confección de los uniformes ya que muchas mujeres tienen una máquina de coser y quieren colaborar, además de activarse económicamente, por lo que esperan que los uniformes regresen.