
Miles de beneficiarios y pocas ventanillas: el reto del Banco del Bienestar en Durango
En Durango, los Programas para el Bienestar alcanzan a cientos de miles de personas; sin embargo, la infraestructura física para atenderlas no crece al mismo ritmo que la demanda, especialmente en la capital, donde los beneficiarios suelen enfrentar largas filas, traslados y tiempos prolongados de espera para realizar operaciones básicas.
De acuerdo con información oficial de Programas para el Bienestar, en Durango los apoyos federales llegan a 423 mil 140 personas. Entre los programas con mayor cobertura se encuentra la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, con más de 173 mil derechohabientes reportados en la entidad.
El contraste aparece al revisar la red bancaria disponible. A nivel estatal, el Banco del Bienestar cuenta con 46 sucursales en Durango; sin embargo, en el municipio de Durango se ubican únicamente tres puntos de atención: Durango Centro, Durango ISSSTE y Llano Grande.
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Una red limitada ante una demanda creciente
Aunque no todos los beneficiarios acuden el mismo día ni todos viven en la capital, la presión sobre las sucursales aumenta durante los periodos de dispersión de recursos, cuando miles de personas buscan retirar efectivo, consultar saldo, resolver dudas, cambiar NIP o reportar problemas con sus tarjetas.
El propio esquema de pagos escalonados, organizado por la letra inicial del primer apellido, busca evitar aglomeraciones; aun así, en la práctica muchos beneficiarios acuden a las sucursales apenas se libera el depósito, principalmente por necesidad económica, desconfianza, falta de información o porque prefieren tener el dinero en efectivo.
El problema se vuelve más visible entre las personas adultas mayores, quienes representan una parte importante del padrón. Para este sector, el traslado a una sucursal no siempre es sencillo: implica caminar, hacer fila, exponerse al sol o al frío, pagar transporte o depender de familiares para acudir al banco.
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La app ayuda, pero no sustituye la atención presencial
El Banco del Bienestar cuenta con una aplicación móvil que permite consultar saldo, revisar movimientos y, en versiones recientes, acceder a funciones digitales como transferencias. Esta herramienta puede reducir la necesidad de acudir a una sucursal, sobre todo para quienes solo buscan confirmar si ya recibieron el depósito.
Sin embargo, la solución digital tiene un límite claro: buena parte de los beneficiarios son adultos mayores o personas que no están familiarizadas con el uso de aplicaciones bancarias. En muchos casos no cuentan con teléfono inteligente, conexión estable a internet, datos móviles, correo electrónico o acompañamiento para instalar y usar la app de forma segura.
A ello se suma el temor a fraudes, llamadas falsas o robo de datos, una preocupación frecuente entre usuarios de programas sociales. Por eso, aunque la aplicación representa una alternativa útil, no elimina la necesidad de contar con más opciones presenciales, módulos de orientación o acompañamiento directo para quienes no pueden resolver sus trámites desde el celular.
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Más opciones, no solo más sucursales
El reto no necesariamente pasa solo por abrir más bancos. También podría incluir cajeros suficientes y funcionales, módulos temporales durante los días de mayor pago, orientación para adultos mayores, brigadas de apoyo digital, convenios para retiro sin comisión o puntos de atención que eviten que todos los usuarios se concentren en las mismas sucursales.
En una entidad donde los programas sociales llegan a una parte importante de la población, la atención bancaria se vuelve un tema de movilidad, inclusión financiera y trato digno.
El dinero puede depositarse de forma directa en una tarjeta, pero para miles de personas el verdadero problema comienza después: cuando necesitan acceder a esos recursos y encuentran pocas ventanillas disponibles para hacerlo.