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ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

El Espíritu se entristeció. Le dijo al Padre:

-Veo que estás triste.

Respondió el Señor:

-Me conduele la suerte del pobre sacerdote ecuatoriano al que le cayó en la cabeza el gran crucifijo del altar y lo mató. Ahora está en el Cielo por sus buenas obras, pero se mantiene apartado. Ahora teme que le caiga encima toda la corte celestial.

-No estés triste -le dijo el Espíritu al Creador-. Tú no tuviste la culpa del accidente. Fue obra de la ley de la gravedad.

-No debí haberla hecho -ponderó el Padre-. Por causa de lo sucedido en Ecuador ha aumentado el número de ateos.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: OPINIÓN Ahora, Espíritu, debí, celestial.

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