
Mirador
La gente del Potrero dice que el coyote tiene cualidades portentosas.
Cuando las palmas del desierto han madurado ya sus dátiles, el coyote se pone a dar vueltas en torno de su tronco, y eso hace que los dátiles caigan uno a uno para servirle de alimento. Una vez que ha comido, el coyote da varias vueltas en dirección contraria. Así le muestra a la palma su agradecimiento.
Yo nunca he visto eso, pero don Abundio, el viejo cuidador del rancho, dice que es verdad. Y añade:
-El coyote es animal agradecido, licenciado. Así deberíamos ser nosotros. Yo les he hecho favores a muchas gentes, y ahora que estoy viejo no vienen a darme vueltas.
Las palabras de don Abundio me ponen a pensar. Espero que algún día digan de mí en el Potrero:
-Era tan agradecido que hasta parecía coyote.
¡Hasta mañana!...