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Movilidad y fuerza, ejercicios clave para mujeres de 50+

Movilidad y fuerza, ejercicios clave para mujeres de 50+

Movilidad y fuerza, ejercicios clave para mujeres de 50+

DANIELA ALMAGUER

Mantenerse activa después de los 50 no es solo una moda, sino una estrategia esencial para preservar fuerza, movilidad y calidad de vida. A medida que el cuerpo cambia con la edad, con una disminución natural de masa muscular y una mayor fragilidad ósea, la combinación de ejercicios adecuados puede marcar una gran diferencia en la independencia física y emocional de las mujeres que atraviesan esta etapa de la vida.

Una de las formas más accesibles de activar el cuerpo es la caminata a paso ligero. Más allá de fortalecer el sistema cardiovascular, caminar regularmente estimula las articulaciones y contribuye a la salud mental, además de preparar el cuerpo para ejercicios más exigentes. Caminar de 30 a 45 minutos al día, dividido si es necesario, ayuda a mantener la agilidad sin impacto excesivo en las articulaciones.

FUERZA PARA LA VIDA DIARIA

Las sentadillas asistidas son consideradas uno de los ejercicios de fuerza más completos para esta etapa. Este movimiento trabaja piernas y glúteos, mejora la estabilidad y favorece la movilidad cotidiana, como levantarse y sentarse con mayor seguridad. Realizadas dos o tres veces por semana, fortalecen músculos y huesos, reduciendo el riesgo de caídas.

Para trabajar la parte superior del cuerpo sin sobrecargar las articulaciones, los ejercicios con ligas de resistencia se presentan como una herramienta eficaz. Permiten fortalecer brazos, espalda y pecho con una resistencia progresiva y controlada, beneficiosa especialmente para quienes desean evitar el impacto de pesos libres más pesados.

EQUILIBRIO Y MOVILIDAD

El equilibrio es un componente clave de la movilidad funcional y la prevención de caídas. Ejercicios simples como sostenerse en una pierna o desplazar el peso del cuerpo lentamente pueden integrarse en la rutina diaria.

Mantener cada repetición durante varios segundos varias veces a la semana ayuda a afianzar esta base esencial para la autonomía.

Prácticas como el yoga o el pilates adaptadas a necesidades particulares aportan flexibilidad, estabilidad y fuerza profunda, al mismo tiempo que fomentan la relajación y el bienestar general. Variaciones suaves o en silla permiten que cada mujer elija el nivel que mejor se ajusta a su cuerpo y ritmo.

Escrito en: Salud Ejercicio cuerpo, ejercicios, movilidad, cada

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