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Muere Yayoi Kusama, la artista que convirtió los lunares en un universo

Con su muerte desaparece una de las creadoras japonesas más influyentes del arte contemporáneo.

Muere Yayoi Kusama, la artista que convirtió los lunares en un universo

Muere Yayoi Kusama, la artista que convirtió los lunares en un universo

DANIELA ALMAGUER

El mundo del arte contemporáneo despide a una de sus figuras más singulares, Yayoi Kusama, artista japonesa reconocida por sus característicos lunares, sus calabazas y sus instalaciones de espejos infinitos, quien murió este miércoles en un hospital de Tokio, a los 97 años; la noticia fue confirmada por su estudio.

Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama comenzó a dibujar desde niña y convirtió sus experiencias visuales en el origen de un lenguaje artístico marcado por la repetición. En 1957 viajó a Estados Unidos y un año después se instaló en Nueva York, donde entró en contacto con la escena de vanguardia y desarrolló pinturas, esculturas, instalaciones, performances y películas. Su obra dialogó con movimientos como el pop art, el minimalismo y el surrealismo, aunque siempre conservó una identidad propia.

LA REPETICIÓN, UN LENGUAJE

Los lunares fueron mucho más que un recurso decorativo. Para Kusama representaban una forma de expansión y de desaparición del individuo dentro de algo mayor.

Su concepto de “auto-obliteración” planteaba precisamente esa disolución del yo mediante la repetición de formas que parecen extenderse hasta el infinito.

Esta obsesión dio origen a las “Infinity Nets” y, posteriormente, a sus célebres “Infinity Mirror Rooms”, espacios en los que espejos, luces y objetos multiplican las imágenes hasta crear la sensación de encontrarse frente a un universo sin límites.

Entre sus elementos más reconocibles también están las calabazas cubiertas de lunares, motivo que desarrolló con fuerza desde la década de 1980.

SALTO A LA CULTURA POPULAR

Con el paso de las décadas, sus instalaciones inmersivas se convirtieron en un fenómeno internacional. El espectador dejó de ser únicamente observador para convertirse en parte de la obra, mientras la estética de Kusama trascendía los museos para llegar a la moda, el diseño y la cultura popular.

Kusama regresó a Japón en 1973 y continuó trabajando durante décadas desde Tokio. En 2017 abrió el Museo Yayoi Kusama, dedicado a conservar y difundir su producción, mientras que en 2016 recibió la Orden de la Cultura de Japón, uno de los máximos reconocimientos culturales del país.

UN LEGADO INFINITO

Su trayectoria difícilmente puede encerrarse en una sola corriente artística. Fue pintora, escultora, creadora de instalaciones, performer, escritora y poeta, pero, sobre todo, construyó un universo visual reconocible a primera vista, en el que los puntos, las redes, las calabazas y los espejos se convirtieron en símbolos de una búsqueda constante por representar el infinito.

Con su muerte desaparece una de las creadoras japonesas más influyentes del arte contemporáneo, pero permanece una obra que continúa invitando al público a perderse dentro de sus infinitas repeticiones.

Escrito en: Yayoi Kusama In Memoriam universo, Yayoi, calabazas, Kusama,

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