
Foto: El Universal
La fiesta del futbol vivida en la Ciudad de México durante la Copa del Mundo 2026 dejó un impacto cuantitativo insoslayable: las actividades mundialistas generaron un total de 298 toneladas de basura. Durante los 39 días del torneo ecuménico, las concentraciones de aficionados en puntos clave rebasaron la capacidad habitual de los servicios de limpia capitalinos.
El corredor de Paseo de la Reforma registró el mayor volumen de desperdicios. Tan solo en torno al Ángel de la Independencia, donde la marea verde celebró las victorias del Tri en la fase de grupos y dieciseisavos de final, la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) recolectó casi 180 toneladas de desechos acumulados durante los festejos masivos.
Una problemática ambiental
Por su parte, el Zócalo capitalino albergó el FIFA Fan Festival, convirtiéndose en el segundo foco de acumulación. La plancha de la Constitución generó 91.14 toneladas de basura, contabilizadas de forma específica durante las jornadas en que la Selección Mexicana disputó sus compromisos del certamen, atrayendo a miles de asistentes por jornada.
En tanto, el Estadio Ciudad de México figuró en la tercera posición del balance ambiental. De acuerdo con la Agencia de Gestión Integral de Residuos (AGIR), la mayor parte del material retirado estuvo compuesto por empaques reciclables, botellas de PET y más de 330 mil latas de cerveza de aluminio consumidas en los estadios y plazas.
Buscan una solución al problema
Frente a este escenario, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el titular de la AGIR, Raúl Basulto, anunciaron un plan de economía circular. La meta gubernamental consiste en procesar dos de cada tres toneladas recolectadas para convertirlas en mobiliario urbano, como bancas y macetas, buscando reutilizar los plásticos y metales recuperados.
El paso del Mundial 2026 por suelo nacional ratifica que la pasión futbolística exige estrategias de sustentabilidad de alta escala. Mientras los recintos deportivos retomaron su cotidianidad tras la eliminación del representativo tricolor, la gestión de estas casi 300 toneladas de residuos marca el verdadero balance ecológico de la máxima fiesta balompédica