Editoriales

OPINIÓN

Nacionalismo autoritario

Nacionalismo autoritario

Nacionalismo autoritario

JESÚS SILVA-HERZOG

La presidenta Sheinbaum libra una intensa batalla retórica. Ante las amenazas de fuera, ante las muchas catástrofes que se le apilan, la presidenta hace de la perorata su estrategia. Ellos tendrán aranceles, drones, agentes encubiertos, calificadoras; en Palacio Nacional hay rollo. Ahí está nuestra dignidad, nuestro orgullo, nuestra fuerza. No hay problema en el México de hoy que no resuelva un buen relato. México es una potencia sentimental que no tiene nada que envidiarle al vecino, simple potencia militar y económica. La reducida capacidad expresiva de Claudia Sheinbaum, simplificadora del gran simplificador, pone al chovinismo nacional en su justa dimensión: el infantilismo nacionalista no es más que un amontonamiento de simplificaciones y falsedades que pretende ocultar la incompetencia.

Pero más allá de lo risibles que resultan a estas alturas las manidas lecciones de historia patria; más allá de su maniqueísmo elemental que separa en el pasado fibras dignas y de las fibras deshonrosa, el discurso nacionalista de la presidenta es instrumento para reforzar el autoritarismo. No es un mero reflejo ni una simple distracción: es una deliberada maniobra autoritaria. No es algo nuevo ni particularmente imaginativo. El nacionalismo ha sido una de las coartadas más eficaces del autoritarismo aquí y en muchos otros lados. La amenaza exterior, la acechanza extranjera se convierte en la justificación emocional de la autocracia. Pintar al adversario interno como un juguete del enemigo de fuera justifica su supresión. Eso pretende hacer este régimen y lo ha anunciado con toda claridad.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES presidenta, nacionalista, México, simple

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas