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No se meta en México, Mister Trump

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JORGE RAMOS

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela lo cambió todo. Donald Trump es un hablador de primera, y repite más mentiras en una hora que cualquier otro político que yo recuerde. Pero en el caso de Venezuela dijo que el dictador Nicolás Maduro tenía los días contados - y fue cierto. Cumplió su amenaza con una operación militar muy precisa - no murió ningún estadounidense, ni se perdió ningún avión o helicóptero- en medio de gravísimas críticas por violar las leyes internacionales y las de Estados Unidos.

Nada le importó a Trump. Fue por Maduro, y se llevó al dictador hasta una cárcel de Nueva York, algo que nunca se pudo hacer con otros tiranos como Fidel Castro en Cuba o Augusto Pinochet en Chile.

Un día después del ataque a Venezuela el tres de enero, en el avión presidencial, Trump se fue por México.

"Vamos a tener que hacer algo" en México, les dijo el presidente a los reporteros. "Desafortunadamente, los carteles son muy fuertes en México", dijo Trump. "Me gusta Claudia (Sheinbaum). Creo que es una persona fantástica. Cada vez que hablo con ella, le ofrezco enviar tropas". ¿Y ella no las acepta? le preguntó una periodista. "Ella está preocupada. Tiene un poco de miedo. Los carteles manejan a México, les guste o no".

Al día siguiente de las amenazas de Trump a México, su presidenta les restó importancia. "Son formas de hablar del presidente, no creo en la invasión", dijo Sheinbaum en la conferencia de prensa mejor conocida como "la mañanera". Pero luego de recordar que habían hablado por teléfono en 14 ocasiones, la presidenta reconoció la constante presión de Trump por enviar tropas. "El, en varias ocasiones, ha insistido en que el ejército de Estados Unidos pueda entrar a México y nosotros hemos dicho que no de manera muy firme … El problema de la violencia en México, de la delincuencia organizada, no se resuelve con una intervención".

Trump no ha querido olvidar el tema. El 8 de enero, en una entrevista en la Casa Blanca con el comentarista de Fox News, Sean Hannity, dijo que ha logrado detener el 97 por ciento de las drogas que entraban por mar a Estados Unidos y que "ahora vamos a comenzar los ataques por tierra". Y la referencia a México fue directa. "Los carteles están gobernando México, es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país. Están matando a 250 mil, 300 mil personas en nuestro país cada año".

Esta declaración de un Trump envalentonado por su éxito en Venezuela alarmó al gobierno mexicano. Sheinbaum le urgió a su canciller que hablara con el secretario de estado, Marco Rubio, y ella, personalmente, conversó por teléfono con Trump el 12 de enero. La presidenta explicó a la prensa que en esa llamada ella insistió en "la soberanía de México y la integridad territorial" y que él "lo entendió".

Imposible saberlo y meterse en la cabeza del impredecible Trump. La realidad es que este es uno de los momentos más tensos de la relación entre México y Estados Unidos en más de un siglo. Y que los mexicanos, todos, debemos rechazar cualquier intervención de Estados Unidos, independientemente de preferencias partidistas o ideologías.

El diario The New York Times acaba de reportar que hay fuertes presiones del gobierno de Estados Unidos para realizar operaciones dentro de México con militares estadounidenses y agentes de la CIA. El propósito inicial sería atacar a los carteles de las drogas y destruir con drones laboratorios de fentanilo. Sheinbaum ha rechazado tajantemente esas propuestas.

Aparentemente Trump quiere seguir los pasos del General John J. Pershing, que el 14 de marzo de 1916 metió a sus tropas estadounidenses en territorio mexicano en la llamada "Expedición Punitiva" para perseguir al revolucionario Pancho Villa. Cuatro días antes, las fuerzas de Villa habían atacado a Columbus, Nuevo México, y el gobierno del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, decidió perseguirlo ante la incapacidad o falta de voluntad del frágil gobierno mexicano para controlarlo. Esa fue la última intervención militar de Estados Unidos en México. Y ahora, 110 años después, Trump explora públicamente la idea de realizar otra.

Trump siente que no tiene límites, y así se los dijo recientemente en una entrevista a cuatro periodistas del diario The New York Times. "Mi propia moralidad. Mi propia mente,"les dijo. "Es lo único que puede detenerme." Y como ejemplo está su explícito deseo de apropiarse de Groenlandia - un territorio autónomo de Dinamarca - por las buenas o por las malas.

Trump no entiende de fronteras. Pero los mexicanos sí. Desde niños aprendimos la historia de cómo se perdió la mitad de nuestro territorio ante Estados Unidos en 1848 y sabemos que otra intervención estadounidense jamás se debe repetir. No es una cuestión de partidos políticos. Es el principio de origen de una nación entera.

Esta firme posición de no intervención debe venir con resultados concretos en México contra el narcotráfico y la violencia. No más muertos, ni impunidad, ni excusas. La política de "abrazos, no balazos" del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue un verdadero fracaso, y el primer paso es reconocerlo, y cambiar rápidamente de estrategia.

Mientras tanto, el mensaje a Míster Trump es claro: No se meta en México.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES Trump, Estados, México,, Unidos

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