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ONU: ¿amor u odio?

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ONU: ¿amor u odio?

SERGIO AGUAYO

¿Y los partidos cuándo se interesarán por las personas desaparecidas? Desde que somos país independiente hemos llevado nuestras diferencias al exterior. Con eso en mente reviso el zafarrancho generado por el segundo informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (a partir de ahora identificado como CED).

En el origen está el gigantesco problema de la desaparición forzada en México, la incapacidad del Estado para resolverlo y la indolencia de buena parte de la clase gobernante que ha obligado a las familias de las víctimas a buscar fuera lo que no reciben dentro. Hay algunos antecedentes que vale la pena rescatar.

En la página A dónde van los desaparecidos, Hugo Morales Galván recuerda que en 18 ocasiones, doña Rosario Ibarra de Piedra fue recibida por organismos internacionales como la ONU, la CIDH y Amnistía Internacional. Ella y su hija del mismo nombre buscaban al hijo y hermano, respectivamente, de 21 años, desaparecido en 1975 durante la Guerra Sucia.

Años después, las madres y padres de Ayotzinapa lograron en 2014 que el presidente Enrique Peña Nieto invitara al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes a investigar lo sucedido con los 43 normalistas desaparecidos. Tenían entre 18 y 25 años.

En 2020, las colectivas de buscadoras y las ONG que las apoyan lograron que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aceptara que el CED pudiera recibir informaciones individuales. Apoyándose en ese y otros insumos, el CED produjo en 2022 un primer informe en el que hablaba de una crisis "generalizada" y "sistemática" de desapariciones en México; el presidente López Obrador enfureció y desacreditó al documento por "tendencioso", y descalificó a la prensa por "conservadora" e "hipócrita".

Las madres buscadoras no se arredraron; lograron no sólo una segunda visita a México, sino que en agosto de 2025 61 colectivos presentaron un sólido expediente respaldado por un impresionante listado de ONG y personalidades.

El jueves 2 de abril se conoció el segundo informe del CED en el que, no obstante su dura crítica, reconoce los avances logrados por el gobierno de Claudia Sheinbaum, ofrece la asistencia internacional y anuncia que el documento será enviado a la Asamblea General de la ONU. La franja moderada de Morena aceptó las partes buenas del informe, pero Palacio Nacional enfureció y ese mismo día Gobernación y Relaciones Exteriores desconocieron, con un lenguaje bastante duro, el informe del CED por parcial y a las ONG por influir en él.

Si el rosario católico tradicional tiene 59 cuentas, nuestra polarización da para docenas de ellos. Podríamos habernos ahorrado muchos rezos si funcionaran los costosos organismos públicos creados para mediar en las diferencias entre ciudadanía y gobernantes. La mayoría de ellos son inservibles porque han sido colonizados y desmantelados por los gobiernos de todos los partidos.

Lo ejemplifico con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). A la titular Rosario Piedra Ibarra se le olvidó cuando acompañaba a su madre buscando la solidaridad internacional. Fue la más agresiva en rechazar el documento del CED y lanzarse contra las ONG. Anda con la lengua enchamucada porque días después pronunció un discurso rabioso en Acapulco acusando a la "derecha internacional" de llevar el informe a la Asamblea General de la ONU y a los "medios chayoteros" mexicanos de hacerle el juego (El Sur, 10 de abril de 2026).

Los frentes de batalla seguirán multiplicándose. Hace días la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aceptó la denuncia de 65 exjueces y magistrados contra la reforma judicial. Serían totalmente lógicas las expresiones de descontento en espacios como el viaje de la presidenta Claudia Sheinbaum a Barcelona, la firma en mayo del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea o el mundial de fútbol. El vocero de la Glorieta de las y los Desaparecidos en CdMx, Jorge Verástegui, ya anunció que se harán presentes en los estadios de CdMx, Guadalajara y Monterrey.

El mundo entero está tanto o más polarizado que nosotros. México se distingue por la variedad y cantidad de víctimas, un buen número de las cuales tienen claro que la solidaridad es de quien la trabaja y que los derechos no se mendigan, se conquistan y defienden día con día, en México y en el mundo.

Escrito en: opinión informe, México, documento, lograron

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