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Oscar ya no enamora como antes; por qué las nuevas generaciones se alejan de la ceremonia

De millones frente al televisor a clips en TikTok e Instagram: así cambió la relación del público con los Premios Oscar.

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JORGE LUIS CANDELAS

Durante años, los Premios Oscar fueron una especie de cita obligada. No importaba si alguien era cinéfilo o no: la ceremonia se veía, se comentaba y al día siguiente marcaba conversación en la oficina, en la escuela y en los programas de televisión.

Pero esa época parece haber quedado atrás.

Aunque la edición de 2025 logró un repunte y alcanzó 19.69 millones de espectadores en Estados Unidos, su mejor cifra en cinco años, el contraste con los años fuertes del siglo sigue siendo evidente. En 2001, la ceremonia reunió 42.9 millones; en 2004 llegó a 43.5 millones; en 2014 alcanzó 43.7 millones. Incluso antes del desplome más duro de la pandemia, ya era evidente que la audiencia iba a la baja.

El problema no es un solo Oscar, sino un cambio de era

Visto en perspectiva, el tema no parece ser que una edición haya salido mal o que cierto conductor no haya conectado con el público. El verdadero fondo es otro: cambió la forma en que la gente consume entretenimiento.

Hoy el streaming domina buena parte del tiempo que la audiencia dedica a ver contenido en pantalla, algo que ayuda a explicar por qué eventos que antes dependían de una gran audiencia frente al televisor ahora compiten contra un ecosistema mucho más fragmentado, personalizado y bajo demanda.

En otras palabras: antes millones de personas veían lo mismo al mismo tiempo. Ahora cada quien está en su propia plataforma, su propio algoritmo y su propio horario.

Los jóvenes ya no esperan la gala completa

Otro punto clave es el cambio generacional.

Las audiencias jóvenes siguen la conversación pública de una forma distinta y, en muchos casos, prefieren enterarse de lo que pasó a través de redes sociales, clips cortos o resúmenes, en lugar de sentarse varias horas frente a una transmisión en vivo.

Eso modifica por completo la lógica de una ceremonia como los Oscar. Para buena parte del público joven, ya no es necesario ver la gala completa para sentirse parte del evento. Les basta con mirar el discurso ganador, el momento incómodo, el vestido más comentado o el resumen que aparece minutos después en redes.

La ceremonia ya no se consume necesariamente como un evento entero, sino como una colección de fragmentos virales.

Más que televisión, ahora los Oscar viven como fenómeno social

Paradójicamente, eso no significa que los Oscar hayan dejado de importar.

La ceremonia todavía genera muchísima conversación digital, interacciones en redes y momentos que dominan la agenda cultural durante horas o incluso días. Es decir, siguen siendo relevantes como conversación, memes, clips y tendencia, pero no tanto como una transmisión que deba verse completa de principio a fin desde la televisión.

Eso cambia por completo la manera de medir su impacto. Antes el éxito se veía casi exclusivamente en el rating; hoy también pesa cuánto se habla del evento, cuántos videos circulan y qué tanto logra instalarse en la conversación digital.

También pesa la desconexión con parte del público

A eso se suma otro factor: la percepción de que muchas de las películas premiadas ya no son fenómenos masivos como antes.

Hubo años en que los Oscar coincidían con cintas muy populares entre el público general. Hoy, aunque siguen premiando películas aclamadas, no siempre se trata de títulos que la audiencia más joven haya visto o sienta cercanos. Y si la gente no tiene vínculo emocional con las nominadas, es más difícil convencerla de invertir varias horas en la ceremonia.

Además, la manera en que muchas personas descubren qué ver también cambió. Hoy influyen más los algoritmos, los clips, los creadores de contenido y la conversación en redes que las instituciones tradicionales o las grandes premiaciones.

El gran reto: seguir siendo importantes sin depender del viejo modelo

Los Oscar no han desaparecido, ni mucho menos. De hecho, su repunte en 2025 demuestra que todavía pueden convocar a millones y seguir siendo una vitrina poderosa para Hollywood.

Pero los números del siglo muestran que su papel cambió. Ya no dominan la cultura popular como antes, porque compiten con un mundo donde el entretenimiento dejó de ser una experiencia colectiva para convertirse en una experiencia personalizada, inmediata y repartida entre plataformas.

Tal vez el problema no sea que las nuevas generaciones “ya no quieran ver los Oscar”, sino que ya no consumen nada de la misma forma en que lo hacían sus padres o abuelos.

Y en ese nuevo ecosistema, una gala larga, solemne y televisiva tiene cada vez menos espacio como hábito… aunque siga dando de qué hablar al día siguiente.

El dato que deja clara la caída

Tu registro también permite ver con claridad el cambio. A inicios de siglo, la ceremonia solía moverse por arriba de los 40 millones de espectadores. Con el paso de los años, la cifra comenzó a bajar hasta tocar fondo en 2021, cuando apenas reunió 10.4 millones.

Desde entonces ha habido cierta recuperación, pero el nivel sigue muy por debajo de sus mejores años. Eso refuerza la idea de que no se trata solo de una mala racha, sino de una transformación profunda en la forma de consumir este tipo de eventos.

Escrito en: Oscar Oscar 2026 ceremonia, Oscar, conversación, millones

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