
Osmer: la realidad que golpea a México
Lo sucedido en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es una historia difícil de procesar, pero constituye un reflejo nítido de la violencia que atraviesa al país de extremo a extremo.
La mañana del 24 de marzo, un adolescente de 15 años, identificado como Osmer "N", asesinó a dos de sus maestras utilizando un fusil AR-15. El doble homicidio ocurrió en las instalaciones de la preparatoria Antón Makárenko, ubicada en la zona centro de dicho puerto.
Según los datos proporcionados por el fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, el joven transportó el rifle de asalto en un estuche de guitarra con 67 cartuchos útiles, de los cuales detonó 27 para privar de la vida a las docentes, quienes nada pudieron hacer ante el brutal ataque.
El Fiscal abundó que, de acuerdo a lo observado en las grabaciones de las cámaras de seguridad, Osmer disparó de manera directa y sin mediar palabra. Una de las víctimas intentó refugiarse detrás de un escritorio, pero el esfuerzo fue en vano.
Minutos después de que la noticia trascendiera a nivel internacional, se difundieron videos que el menor presuntamente compartió en su cuenta de Instagram horas antes del crimen. En las imágenes se le observa con la misma vestimenta usada en la agresión mientras exhibe el arma, lo que sugiere una planeación previa. Esto obliga a la reflexión: si alguien hubiera prestado atención a dichas publicaciones, quizás esta tragedia se habría evitado.
Es preocupante que un adolescente pose libremente con un arma de fuego sin que nadie se alarme o denuncie. Ante la omisión, surge la interrogante inevitable: ¿dónde estaban los padres?
Son muchas las dudas que la autoridad deberá despejar; principalmente, cómo tuvo acceso a un arma de grueso calibre y cuáles fueron los factores psicosociales que incidieron en el joven para cometer tal atrocidad.
Asimismo, el caso reaviva el debate sobre si los menores de edad deben ser juzgados como adultos. Bajo el marco legal actual, Osmer podría enfrentar una pena máxima de apenas cinco años de reclusión, tiempo que resulta insuficiente ante la gravedad del acto y que no brinda consuelo a los deudos.
El caso de Osmer es, por desgracia, un nuevo llamado de alerta para los padres de familia, las autoridades y la sociedad en general sobre la urgencia de rescatar al país. No debemos resignarnos a vivir en una pesadilla permanente. Esto no debe repetirse.
Punto y aparte. A casi dos meses del fallecimiento del cantante Óscar Alvarado, quien murió tras ser herido de bala, la Fiscalía de Durango no ha aportado avances sustanciales sobre el presunto responsable.
Sonia Yadira de la Garza, fiscal del Estado, declaró ante los medios que ya se tenía identificado al autor de los disparos ocurridos la madrugada del 18 de enero de 2026, al exterior del bar Salón Monterrey, en la capital. Sin embargo, no hay noticias de capturas.
Como se ha documentado, Óscar fue agredido minutos después de participar en una riña contra Jesús Evodio, subsecretario Operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Aunque este último se separó temporalmente del cargo para el deslinde de responsabilidades, ya se ha reintegrado a sus funciones.
Al parecer, el mando policial ha quedado libre de culpa; mientras tanto, persiste la incógnita: ¿quién asesinó a Óscar Alvarado y por qué?
Nos leemos en X: @citlazoe