Editoriales

OPINIÓN

Otro hachazo

Sextante

Otro hachazo

Otro hachazo

FEDERICO REYES HEROLES

Para Manuel Arango, ser humano de excepción.

Cuando Alexis de Tocqueville -uno de los grandes teóricos del liberalismo- visitó los Estados Unidos quedó muy asombrado. De ahí nació La democracia en América. ¿Por qué del asombro? El aristócrata pensaba que las principales cunas de la democracia eran Inglaterra y Francia. Pero la energía democrática de Estados Unidos era un fenómeno insoslayable.

El asociacionismo -así le llamamos ahora- la intención y decisión racional de defender los intereses comunes desde la sociedad organizada y no de manera individual, lo sacudió. El Estado, por más rico y poderoso que sea, no puede hacerse cargo de todo. Tampoco es deseable que lo pretenda. Ese estado omnipresente es una quimera muy costosa. Hay muchas necesidades humanas que la sociedad organizada puede atender de manera mucho más eficiente. Tocqueville va más allá: esa pretensión estatista es un peligro. La sociedad organizada es un contrapeso tan importante como la división de poderes.

"Tan pronto como un gobierno intenta ir más allá de su esfera política… ejerce… una tiranía insoportable", muy claro. La fortaleza de un Estado es resultado, también, de la fortaleza de sus organizaciones sociales. Autores contemporáneos han medido esa fortaleza. Los resultados son sorpresivos. Robert Putnam realizó un apasionante estudio en el cual midió el capital social en Estados Unidos por entidad. Allí donde el capital social era sólido, allí donde los ciudadanos confían en los otros ciudadanos y con un simple apretón de manos cierran acuerdos, los gastos legales se desploman. La evasión fiscal disminuye, lo mismo que la corrupción. Allí donde los ciudadanos con los brazos entrelazados dan sus propias batallas, para mejorar las condiciones de un hospital o cuidar un parque, el bienestar se incrementa. La esperanza de vida se eleva e incluso ciertos padecimientos disminuyen, las enfermedades cardíacas por ejemplo.

Las organizaciones sociales son un pilar de la democracia, de la economía y del bienestar. Por donde se vea, al Estado le conviene la expansión del asociacionismo. Por ello, el gobierno debe permitir que los ciudadanos y las empresas puedan dirigir, tan sólo eso, parte de sus aportaciones fiscales a organizaciones sociales. Esas organizaciones y sus objetivos deben de estar reguladas por el Estado. Pero sólo así se atienden más necesidades sociales. Se trata de áreas a las cuales difícilmente llegaría la acción del estado o sería muy oneroso e ineficiente. Pensemos en el Hospital de la Ceguera o el Conde de Valenciana, en los cuales grandes profesionales donan su tiempo. La familia Graue es un ejemplo. También el trabajo de los CRITs. Los porcentajes de deducibilidad hablan por sí mismos: Francia 66%; España hasta el 45%; EEUU, 60%. México, 7%. Aun así el trabajo voluntario representa el 3.3% del PIB. ¿Qué tal?

En México impulsar al asociacionismo ha sido muy difícil. Un gran obstáculo: la llamada confianza interpersonal es muy baja. El ITAM mostró en el 2006 cómo el 61% de los mexicanos pensaba que "la gente" era corrupta. En el 2017 El Financiero retrató el enorme escepticismo de la población: un 87% le creía poco o nada al gobierno y sólo un 23% a las ONG´s. La Encuesta Mundial de Valores muestra que el 50% de los mexicanos no confía en sus vecinos y el 68% desconfía de personas de otra religión. El Centro Mexicano para la Filantropía, ideado por Manuel Arango, ha hecho una labor ejemplar impulsando el asociacionismo. Pero los datos de los últimos años son aterradores: 75% de las organizaciones están inactivas. ¿Por qué?

Llegó otro hachazo institucional de MORENA que decidió retirar la deducibilidad a más de 100 instituciones de todo tipo. Algunas muy relevantes por la información incómoda para el gobierno que generan como México Evalúa, IMCO, Mexicanos Primero, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Pero la mayoría son de fines humanitarios.

De hachazo en hachazo, están derribando al Estado.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES organizaciones, ciudadanos, gobierno, Pero

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas