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Patear el tablero

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FERNANDO RAMÍREZ GUZMÁN

No cabe duda: la presidenta Sheinbaum se ha ido curtiendo sobre la marcha. Al exterior ha optado por un ejercicio diplomático de condescendencia frente a los embates de Trump. Se planta con el tema de la defensa de la soberanía, pero accede a muchas de las exigencias del mandatario del vecino país del norte. Al interior, Sheinbaum ha venido, en ocasiones, hilvanando de manera sutil para ampliar su margen de maniobra y, en otras, dando volantazos para imponer su liderazgo por sobre la poderosa sombra de su antecesor.

El régimen de la 4T y su partido, Morena, ha llegado a un momento de encrucijada, con la mira puesta en las elecciones intermedias del 2027 y la importancia que le dan a seguir manteniendo la mayoría en el Congreso, en el Senado y conservar el mayor número de estados gobernados por ellos. Entre esto y la necesidad que tiene la Presidenta por fortalecer su liderazgo y enmendar los no pocos aspectos negativos que recibió en materias sensibles como seguridad, salud, educación y economía ha venido realizando acciones y tomado decisiones para ensanchar sus márgenes de maniobra.

Ha removido a Adán Augusto López de la coordinación de la mayoría morenista en el Senado, envió al exfiscal de la FGR, Gertz Manero, a la embajada de Gran Bretaña; removió a Pablo Gómez de la Unidad de Inteligencia Financiera; destituyó a José Antonio Romero Tellaeche del Centro de Investigación y Docencia Económica. Todos ellos del ala radical del movimiento y gente cercana a AMLO.

Hace unos días la impresentable gobernadora de Campeche, Layda Sansores, hizo sonar los tambores de guerra en contra de Ricardo Monreal, coordinador de diputados de Morena en San Lázaro. Por otro lado, Monreal ha tratado inútilmente de hacer desistir a su hermano, el senador Saúl, de ser candidato a la gubernatura de Zacatecas, en desacato abierto a Sheinbaum que no ve nada bien el tema del nepotismo electoral.

De igual forma, el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, insiste en hacer candidata a la primera magistratura de aquella entidad, a su esposa, Ruth González. A pesar de no ser morenistas sino pertenecientes al Partido Verde, aliados de Morena, saben de la indicación presidencial pero aun así se atreven a rebelarse. Más allá de esta postura de confrontación fue la de un funcionario de tercer nivel y protegido de la exprimera dama Beatriz Gutiérrez, Marx Arriaga, que después de ser destituido por indicación expresa de la jefa del Ejecutivo, desobedeció y se mantuvo 5 días "atrincherado" en sus oficinas de la SEP, en un abierto desafío.

En síntesis, se le empiezan a salir del huacal personajes de la 4T y le demuestran que no sienten el temor que sentían con AMLO para hacer lo que el tabasqueño ordenaba. Por otro lado, el libro de Julio Scherer vino a confirmar sospechas acerca del gran político pero pésimo mandatario que no escuchaba sugerencias de su círculo cercano de quienes demandaba 90 por ciento de lealtad por sobre 10 por ciento de capacidad.

Por eso el manotazo sobre la mesa para hacer movimientos, aflojar ataduras con Palenque, recoger el tiradero que le heredaron en áreas sensibles, ejercer su personal estilo de gobernar y dejar en claro quién manda. La Presidenta, de a poco, empieza a tomar el control.

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Escrito en: Contraluz hacer, Sheinbaum, Morena,, liderazgo

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