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Pedro Sola y lo políticamente incorrecto

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Pedro Sola y  lo políticamente incorrecto

Pedro Sola y lo políticamente incorrecto

FERNANDO RAMÍREZ GUZMÁN

No fueron pocos las y los usuarios de redes sociales que se dieron vuelo, en días recientes, para linchar (funar) a personajes mediáticos por transgredir elementales reglas de convivencia y de comunicación. Por emitir opiniones desde el lado de lo políticamente incorrecto. La línea que delimita entre la libertad de expresión y la irreverencia o pretendidos arranques pseudo humorísticos es muy delgada y todo comunicador o creador de contenido lo tiene que saber y debe de regirse en ese marco de referencia.

Eduardo Feinmann es un presentador de noticias y líder de opinión de Argentina. Es un tipo al que se le identifica por estar muy en sintonía con el pensamiento de la extrema derecha. En los días del mundial tomó un chisme por cierto y lo convirtió en nota. Aseveró que un cartel mexicano amenazó a jugadores del seleccionado ecuatoriano para que se dejarán ganar en su partido frente a la escuadra tricolor. El dicho generó una considerable cantidad de comentarios negativos y pulgares abajo de usuarios, sobre todo mexicanos, de redes sociales.

Días después, luego de la derrota del combinado mexicano ante su similar de Inglaterra, Feinmann tuvo un arranque que se considero como racista y xenófobo al decir en vivo y sin empacho alguno: "Odio a los mexicanos. Los detesto con mi alma". Como era de esperarse su volvió tendencia y fue tundido en redes. El nefasto tipo se vio obligado a disculparse aunque su discurso se sintió muy forzado.

Igual suerte corrieron el streamer mexicano, conocido como Maestro Shifu, y la conductora ecuatoriana Ale Jaramillo de la cadena hispana de Univisión. El primero, por introducir al hotel de concentración de la selección inglesa en CDMX a un grupo de personas, pirotecnia y una banda sinaloense para tratar de desvelar a los jugadores, la noche previa al juego. Los usuarios no tomaron con humor esta acción y la descalificaron totalmente. La conductora subió un video a las redes en el que festeja con desbordada euforia la derrota de México ante Inglaterra. La audiencia de los programas que conduce es mayoritariamente mexicana y reprobaron su efusividad y la tomaron como burla, por lo que no tardaron en funarla.

Pero quien de plano se voló la barda fue Pedro Sola, el veterano panelista del programa del exitoso programa de la farándula, Ventaneando. El conductor expresó su molestia por la presencia de perros en establecimientos pet friendly. Sin embargo, lo que detonó la crisis fue una frase que pronunció y se viralizó: dijo que le daban ganas de aventarles un pedazo de carne envenenada a los lomitos que ingresan a restaurantes o centros comerciales.

La reacción fue inmediata. En cuestión de horas el video circulaba por todas las plataformas digitales acompañado de miles de críticas. Defensores de los animales y usuarios de redes sociales consideraron que el comentario no podía tomarse como una simple broma. Muchos exigieron una disculpa pública y otros incluso pidieron consecuencias para el conductor.

La conversación se centró no solo en no hacer apología del maltrato animal, o si los perros deben de entrar a ciertos lugares, sino que además se enfocó en la responsabilidad que deben de tener las figuras públicas cuando hablan o se dirigen a millones de personas.

La reprobación generalizada a los dichos del conductor provocaron, además del enojo popular, que algunos anunciantes del programa retiraran su patrocinio y que hicieran público su posicionamiento en contra del maltrato animal. Otras marcas, como LALA, no desaprovecharon la oportunidad para subirse a la ola y meterse a la conversación. Subieron un anuncio a redes con la imagen de un perrito acompañado de un platillo típico mexicano con el texto: "A todos nos gusta una rica tostada con crema LALA. SOLA ni a los perritos".

La gran enseñanza que deja este lamentable episodio es que en los tiempos actuales, y sobre todo para figuras públicas, hay que ser políticamente correctos con lo que se comunica. Y, sobre todo, mostrar respeto y empatía con grupos vulnerables y seres sintientes.

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