
Pese a amenazas, madres buscadoras de Durango siguen las investigaciones en Sinaloa
El trabajo de búsqueda para dar con algún familiar desaparecido no solo implica recursos, desgaste físico y emocional, sino también estar al tanto del acoso, las amenazas y los incidentes de riesgo que se pueden presentar.
En el caso de las integrantes del colectivo Buscando Emilios, en las búsquedas que han realizado en Sinaloa, donde tienen detectados al menos 35 duranguenses desaparecidos, reconocen que han enfrentado situaciones de amenazas y acoso para que detengan las investigaciones.
“Nos tiran ponchallantas, nos siguen, nos toman fotografías. Cuando andamos en trabajos de búsqueda nos siguen y nos toman fotografías”, comentó Carmen Soto Valles, fundadora de Buscando Emilios.
Apuntó que son varios los incidentes que han registrado, pues aunque se les ha brindado acompañamiento y protección por parte de la Comisión Estatal de Búsqueda de Sinaloa, este es limitado.

Soto Valles aclaró que no han sido agresiones directas; sin embargo, recordó que durante una búsqueda en vida realizada en el Mercado Juárez, en Mazatlán, unos jóvenes en motocicleta las estuvieron siguiendo y tomando fotografías en todo momento.
Es en ese tipo de situaciones cuando, si el personal de la Comisión de Búsqueda detecta el riesgo, retira a las buscadoras del lugar y las resguarda.
“En una ocasión anterior que estuvimos allá rentamos un Airbnb para todas las señoras y sí había gente fuera del Airbnb vigilando las acciones que estábamos haciendo”, relató.
INSEGURIDAD EN SINALOA
Las buscadoras reconocen que se vive una situación de inseguridad en general en Sinaloa, sobre todo en los últimos dos años lo que ha rebasado a las autoridades, tanto para realizar las búsquedas de personas desaparecidas como para ofrecer una protección integral a los familiares.
“Entendemos la situación, que no podemos arriesgarnos y que la seguridad que nos brindan no es suficiente por el ambiente que impera en Sinaloa”.

Cuando realizan pega de pasquines y búsqueda en vida, las acompañan elementos de la Policía Estatal y Municipal, con dos patrullas. Mientras que en las búsquedas en campo reciben apoyo de la Sedena o del Ejército.
Para finales de mes, integrantes del colectivo viajarán nuevamente a Sinaloa. Tienen proyectadas mesas de trabajo y nuevas búsquedas en campo, para lo que requerirán insumos de hidratación y todo lo necesario para soportar las altas temperaturas.
Por parte de la Comisión Estatal de Búsqueda de Durango se les brindará el transporte para el traslado; sin embargo, deberán cubrir de manera particular el recorrido de Mazatlán a la comunidad de El Verde, en el municipio de Concordia.
“Requerimos mayor apoyo porque, así como somos familias víctimas, también somos madres que sostenemos el hogar y tenemos que dejar el trabajo, pedir permiso para poder transportarnos. No solamente es el apoyo que nos brindan aquí con el transporte gratuito; tenemos que pagar hospedaje, tenemos que pagar alimentación”, afirmó.
BÚSQUEDA EN CONCORDIA
Sobre las búsquedas en Concordia y los indicios que apuntan a más fosas clandestinas, las madres buscadoras señalaron que solo han podido realizar labores de prospección de campo, ya que, lamentablemente, las posibles fosas se encuentran dentro de predios particulares.
“Entonces es un proceso en el que tenemos que solicitar a nuestro Ministerio Público que pida un permiso a un juez. Una vez que el juez autorice, entonces sí podemos ingresar a realizar la exhumación”.
Corresponde a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa solicitar esa intervención; sin embargo, aseguran que no se les han brindado las facilidades necesarias.
“El ser de Durango, el simple hecho de ser de Durango, lamentablemente hace que no nos ayuden, no nos apoyen y no nos gestionen nada”.

La similitud en la mayoría de estas desapariciones forzadas es que sus familiares fueron reclutados con falsas promesas de trabajo.
Carmen indicó que el colectivo Buscando Emilios nació precisamente del dolor por la desaparición de su hermano en Sinaloa. Han pasado ya casi dos décadas de la ausencia de Pedro Emilio Soto Valle y, a partir de ese caso, se han ido sumando más familias originarias de Durango.
“La familia que conformamos Buscando Emilios somos madres, padres, hermanas, hermanos, esposas e hijas de personas ausentes, no localizadas. Es una organización sin fines de lucro que se sostiene con las aportaciones de nosotras mismas”, puntualizó.