
Pese a efectos de El Niño, el monzón mexicano 'salva' las lluvias en Durango
La Canícula y el efecto de El Niño han provocado que se reduzca la probabilidad de lluvias durante el verano en el estado, pero el monzón mexicano ha permitido que las precipitaciones se mantengan sobre todo en la sierra duranguense, no así en los Valles, Llanos, norte y Laguna
Víctor Hugo Randeles Reyes, encargado del área de Meteorología e Hidrología de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Durango, explicó que la presencia del monzón permite compensar parcialmente el efecto de El Niño y de la Canícula, ya que este fenómeno genera el ingreso de aire caliente que, al encontrarse con las zonas frías de la sierra, favorece la formación de lluvias.
Señaló que el fenómeno del monzón se presenta independientemente de que exista el fenómeno de El Niño o La Niña, aunque las condiciones climáticas sí modifican las probabilidades de precipitación: durante un verano con El Niño tiende a llover menos, mientras que con La Niña aumentan las posibilidades de lluvias.
Durante agosto, las precipitaciones se concentraron principalmente en la zona serrana y en municipios cercanos a la Sierra Madre, escaseándose en regiones de Valles y Llanos, incluyendo Guadalupe Victoria y Francisco I. Madero.
Sin embargo, la situación ha sido distinta en el norte del estado y hacia la región de La Laguna, donde las precipitaciones han sido todavía más escasas.
Randeles Reyes señaló que septiembre representa una oportunidad para recuperar parte de las lluvias, debido a que durante este mes los sistemas tropicales comienzan a acercarse más a las costas del Pacífico mexicano y pueden generar importantes aportaciones de humedad hacia Durango.
Explicó que algunos ciclones tropicales que se desplazan desde las costas de Oaxaca hacia Jalisco pueden permanecer estacionados durante varios días, generando abundantes lluvias.
También existe la posibilidad de recibir humedad de sistemas que se dirijan hacia Baja California o que impacten en Sinaloa y el Golfo de California.
A ello se suma la actividad del Atlántico, cuyos sistemas que llegan a Tamaulipas pueden aportar nubosidad y humedad hacia la entidad.
“Tenemos esas posibilidades y es probable que se recuperen las precipitaciones”, señaló.