
¿Por qué no pueden quitar tan fácil las casetas telefónicas de Durango? Conoce la razón legal
En Durango volvió a encenderse el debate sobre las casetas telefónicas que todavía permanecen en banquetas, esquinas y otros puntos de la vía pública. Para muchas personas son estructuras viejas, estorbosas o en desuso, por lo que la idea de retirarlas parece lógica a simple vista.
Sin embargo, el tema no es tan simple como aprobar una propuesta en Cabildo y ordenar que desaparezcan. Detrás de esas casetas hay un marco legal que complica cualquier intento de removerlas de forma general.
No son solo mobiliario urbano
Aunque estén colocadas en espacios públicos de la ciudad, las casetas telefónicas no se consideran únicamente mobiliario urbano común. Forman parte de infraestructura vinculada al servicio de telecomunicaciones, y ahí es donde entra la parte legal que limita lo que puede hacer un municipio por sí solo.
En México, la infraestructura relacionada con redes públicas de telecomunicaciones se encuentra bajo un esquema regulado a nivel federal. Eso significa que su instalación, operación, mantenimiento e incluso su retiro no dependen únicamente de una decisión municipal.
Por eso, aunque desde lo local exista molestia por su presencia o incluso una intención política de retirarlas, no basta con considerarlas obsoletas para quitarlas de inmediato.
El municipio sí puede intervenir, pero no libremente
Eso no quiere decir que el Ayuntamiento no tenga margen de acción. Sí lo tiene, pero no de manera absoluta.
Las autoridades municipales pueden revisar temas como uso del espacio público, desarrollo urbano, accesibilidad, protección civil o posibles afectaciones al paso peatonal. También pueden verificar si alguna de estas estructuras fue colocada de manera irregular o si incumple con disposiciones locales.
Ahí está una de las claves del debate: no es lo mismo intentar quitar todas las casetas por una decisión general, que revisar una por una para determinar si alguna invade banquetas, representa un riesgo, estorba la movilidad o simplemente no cumple con la normatividad correspondiente.
En esos casos, sí podría haber margen para actuar, pero con sustento técnico y legal.
El retiro no puede ser parejo
Justamente por eso el retiro de estas estructuras no puede plantearse de forma automática ni en bloque. Cada caso tendría que analizarse por separado.
Si una caseta fue instalada conforme a la regulación aplicable y forma parte de una red concesionada, el municipio no tendría vía libre para removerla solo porque hay inconformidad social o porque su uso parece haber caído con el paso de los años.
En cambio, si se detecta que está en abandono, que fue colocada sin cumplir requisitos, que afecta la movilidad de peatones o que representa un riesgo, entonces sí podría abrirse la puerta a un procedimiento para su retiro.
Aunque parezcan viejas, no están fuera del sistema
Uno de los puntos que más llama la atención es que, aunque para buena parte de la población las casetas telefónicas parecen cosa del pasado, en términos regulatorios no necesariamente están tratadas como simple chatarra.
Es decir, pueden verse antiguas o poco utilizadas, pero eso no significa automáticamente que hayan perdido toda validez dentro del sistema de telecomunicaciones.
Y justo por eso su permanencia no depende solo de si “ya nadie las usa”, sino del estatus legal que todavía puedan tener como parte de esa infraestructura.
El fondo del debate en Durango
Más allá de la discusión sobre imagen urbana o funcionalidad, el verdadero fondo del debate está en las facultades de la autoridad.
La pregunta no es solo si las casetas estorban, afean la ciudad o ya dejaron de ser útiles. La pregunta de fondo es quién puede retirarlas, bajo qué procedimiento y en qué casos sí existiría una justificación legal para hacerlo.
Ahí es donde una eventual iniciativa en el Cabildo tendría que ir mucho más allá del discurso. No bastaría con plantear que se quiten porque sobran o porque ya no se usan como antes. Haría falta revisar qué condiciones legales tiene cada instalación y hasta dónde llega realmente la competencia del municipio.
Un tema más complejo de lo que parece
A simple vista, retirar casetas telefónicas puede parecer una decisión sencilla. Pero en los hechos, se trata de un asunto más enredado, porque cruza atribuciones municipales con un marco federal que protege y regula la infraestructura de telecomunicaciones.
Por eso, en Durango el debate no pasa solo por decidir si deben quedarse o irse. Pasa por entender que, aunque parezcan estructuras olvidadas, quitarlas no es tan fácil como mover otro elemento de la vía pública.