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Cada año, cuando llega el Domingo de Pascua, aparecen por todos lados los huevos de chocolate, los cascarones rellenos de confeti y los regalos para niños. Aunque hoy parezca una costumbre completamente comercial, la tradición en realidad tiene raíces mucho más antiguas y mezcla símbolos de primavera, prácticas cristianas y celebraciones familiares que fueron cambiando con el tiempo.
Un símbolo mucho más antiguo de lo que parece
El huevo ya era visto desde hace siglos como una imagen de fertilidad, renacimiento y nueva vida. Con la expansión del cristianismo, ese significado se adaptó a la Pascua: así como del cascarón surge vida nueva, para la tradición cristiana también representa la resurrección de Jesús.
La Cuaresma también tiene mucho que ver
Una de las explicaciones históricas más repetidas tiene que ver con la Cuaresma. Durante ese periodo de ayuno y abstinencia, en distintas épocas y regiones cristianas se evitaba consumir ciertos alimentos, entre ellos los huevos. El problema era que las gallinas seguían poniendo, así que esos huevos se guardaban, se cocían o se marcaban de alguna manera para distinguirlos. Con el paso del tiempo, esa práctica ayudó a que surgiera la costumbre de decorarlos y regalarlos al terminar la Semana Santa.
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Desde cuándo existen los huevos decorados
Hay un dato curioso que suele llamar la atención: el uso de huevos pintados y decorados para Pascua está documentado desde hace siglos. Es decir, no es una moda reciente ni algo inventado por la industria del chocolate. Primero fueron huevos reales, decorados a mano; mucho después llegaron las versiones dulces que hoy dominan escaparates y supermercados.
¿Y los huevos de chocolate?
Esos aparecieron mucho después. La tradición fue evolucionando hasta que en Europa comenzaron a popularizarse los huevos de chocolate, que con el tiempo se volvieron uno de los símbolos más reconocibles del Domingo de Pascua. A partir de ahí, la celebración tomó un giro más comercial y familiar, especialmente entre los niños.
En México, la tradición tomó otro camino
En México, la costumbre no se asentó exactamente igual que en otros países europeos, donde el huevo de chocolate se volvió el gran protagonista. Aquí tomó mucha fuerza la versión del cascarón: cáscaras de huevo vacías, decoradas y rellenas con confeti, que suelen romperse sobre la cabeza de otra persona como parte del juego y la fiesta.
Con el paso del tiempo, esta versión se volvió una de las más queridas en muchas familias mexicanas, sobre todo por su lado festivo y colorido.
Entonces, ¿cuándo empezó en México?
No existe una fecha exacta y única para marcar el inicio de esta costumbre en México. Lo más aceptado es que la tradición llegó hace siglos, durante la época colonial, y fue adaptándose poco a poco a las celebraciones populares del país. Así, la Pascua no solo heredó la idea del huevo como símbolo, sino que la transformó en una costumbre más alegre, familiar y hasta juguetona.
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Datos curiosos que aún sorprenden
Durante mucho tiempo, los huevos de Pascua no eran de chocolate, sino huevos reales cocidos o pintados a mano.
La versión moderna con chocolate es mucho más reciente de lo que muchos creen.
Y en México, más que regalarse como en otros países, el huevo se convirtió en juego, convivencia y tradición con los cascarones rellenos.
Una costumbre que cambió, pero no desapareció
Hoy, regalar huevos con dulces en Domingo de Pascua puede parecer solo una costumbre infantil o un gesto comercial, pero detrás de eso hay siglos de historia. Lo que comenzó como un símbolo de vida nueva fue cambiando con el paso del tiempo hasta convertirse en una de las imágenes más reconocibles de esta fecha.
Ya sea en forma de chocolate, decorado o convertido en cascarón, el huevo sigue representando lo mismo: celebración, renovación y la alegría de compartir en familia el cierre de la Semana Santa.