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¿Por qué tantos negocios duran poco en Durango? Esto revelan los datos

Cortinas abajo, locales vacíos y negocios que duran poco: ¿qué está pasando en Durango? Revisamos los datos para entender qué giros son los más vulnerables.

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JORGE LUIS CANDELAS

Abrir un negocio en Durango sigue siendo, para muchas personas, una apuesta de vida. Detrás de cada local nuevo hay inversión, entusiasmo, deudas, trabajo familiar y la esperanza de que ahora sí funcione. Pero la realidad también es dura: no todos logran mantenerse abiertos por mucho tiempo.

Luego de semanas en las que se han visto más cierres de negocios en la ciudad, surge una pregunta inevitable: ¿cuánto dura realmente una empresa nueva en Durango? La respuesta no es sencilla, pero los datos oficiales sí dejan ver algo importante: los negocios pequeños son la gran mayoría y también los más vulnerables.

Un estado de micro negocios

En Durango, la economía local descansa en gran medida sobre unidades económicas pequeñas. De acuerdo con los Censos Económicos 2024, en 2023 operaban 64 mil 613 unidades económicas del sector privado y paraestatal en la entidad, y de ellas, 95.1 por ciento eran microempresas, es decir, negocios de 10 personas o menos.

Eso ayuda a entender por qué cada cierre pega tanto en la percepción de la gente. No se trata solamente de grandes cadenas o marcas conocidas; buena parte de la actividad económica depende de negocios familiares, tiendas, locales de comida, servicios y pequeños comercios que suelen trabajar con márgenes apretados y poca capacidad para resistir meses flojos.

La vida de un negocio no siempre es larga

Los indicadores de demografía económica muestran que, en Durango, la esperanza de vida promedio de los negocios es de 7.6 años. Es un dato que sirve para dimensionar el reto: emprender no solo implica abrir, sino lograr sobrevivir el tiempo suficiente para consolidarse.

El mismo estudio deja ver algo todavía más fuerte: durante los primeros cinco años muere una gran parte de los negocios, y a los 20 años apenas sobrevive 15 por ciento en la entidad.

Dicho de otro modo, abrir un local no garantiza permanencia. Muchas veces, el verdadero desafío empieza después del entusiasmo inicial, cuando llegan la renta, la nómina, los servicios, la competencia, las temporadas bajas y el desgaste diario de sostener el negocio.

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Comercio, el sector más frágil

No todos los giros enfrentan el mismo nivel de riesgo. En Durango, los negocios de servicios son los que tienen mayor esperanza de vida, mientras que el comercio aparece como el sector más volátil.

Según los datos para la entidad, la esperanza de vida al nacer de los negocios en Durango es de 9.3 años en manufacturas, 7 años en comercio y 8.3 años en servicios; el promedio total es de 7.6 años.

Esto ayuda a entender por qué tantos cierres recientes suelen darse en giros comerciales: boutiques, tiendas especializadas, locales de artículos diversos o negocios que dependen del flujo constante de clientes. Son establecimientos más expuestos a cambios en el consumo, a la competencia, a la caída en ventas y a los gastos fijos que siguen corriendo incluso cuando entra menos dinero.

El tamaño también pesa

Otro dato importante es que la esperanza de vida aumenta conforme crece el tamaño del negocio. En Durango, los establecimientos más pequeños son los que menos años alcanzan en promedio, mientras que los de mayor tamaño tienden a resistir más tiempo.

Eso no significa que una empresa grande esté blindada, pero sí deja claro que los negocios chicos suelen arrancar con menos margen de maniobra. Un mes malo, una temporada floja o un incremento en costos puede pegarles mucho más fuerte.

Y en un estado donde casi todo el tejido económico está formado por microempresas, esa fragilidad termina notándose rápido en las calles.

Más que una mala racha

Cuando un negocio baja la cortina, muchas veces se piensa que fue por mala administración o por falta de clientes. A veces sí, pero no siempre. También influyen factores como la ubicación, el costo de renta, la falta de estacionamiento, la competencia informal, el cambio en hábitos de consumo y el crecimiento de las compras por internet.

Por eso, hablar de cierres en Durango no solo es contar locales vacíos o nombres conocidos que desaparecen. También es mirar qué tan complicado resulta mantenerse en pie, sobre todo para quienes abren un negocio pequeño y tratan de sostenerlo en un mercado cada vez más competido.

Abrir es difícil; durar, todavía más

Los números muestran que en Durango sí hay actividad económica y sí hay emprendimiento, pero también confirman que la permanencia sigue siendo uno de los mayores retos. El estado está lleno de pequeños negocios, y justo por eso cada cierre se siente cercano: porque detrás de esa cortina abajo casi siempre hay una historia de esfuerzo real.

Al final, la pregunta no es solo cuántos negocios abren, sino cuántos logran quedarse. Y ahí está una de las señales más claras de lo difícil que sigue siendo emprender en Durango.

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