
¿Por qué volar desde Durango sigue siendo tan caro y complicado?
Durango tiene aeropuerto, inversión reciente y una ubicación estratégica en el norte del país. Sin embargo, para muchos viajeros, salir o llegar por avión sigue siendo una experiencia limitada, cara y, en ocasiones, poco práctica.
La pregunta no es nueva, pero vuelve a tomar fuerza: ¿por qué Durango no logra consolidar una mayor oferta aérea? ¿Por qué, pese a tener una terminal renovada, la conectividad sigue dependiendo de pocas rutas, horarios reducidos y conexiones obligadas para llegar a muchos destinos?
El tema no solo afecta a quienes viajan por vacaciones. También pega en quienes se trasladan por trabajo, salud, estudios, trámites, negocios o visitas familiares. En una ciudad donde las distancias terrestres hacia otros centros urbanos pueden ser largas, el avión debería representar una alternativa más ágil. Pero para muchos usuarios, esa opción termina convertida en un gasto difícil de justificar.
Un aeropuerto renovado, pero con pocas rutas
El Aeropuerto Internacional Guadalupe Victoria ha sido objeto de mejoras e inversión en años recientes. Sin embargo, una terminal modernizada no siempre se traduce en más vuelos ni en mejores conexiones.
Ahí está una de las contradicciones que más señalan los usuarios: Durango puede tener infraestructura, pero si la oferta aérea sigue siendo limitada, el beneficio real para el pasajero se reduce.
Desde hace tiempo, sectores turísticos y políticos han pedido fortalecer la conectividad aérea del estado, al considerar que Durango se mantiene en desventaja frente a otras ciudades del norte del país. El argumento es claro: sin más rutas, frecuencias y opciones competitivas, el potencial turístico y económico del estado queda limitado.
El problema se vuelve más evidente cuando se compara con ciudades que tienen más aerolíneas, más horarios y más conexiones directas. Mientras en otros puntos del país el pasajero puede elegir entre varias opciones, en Durango muchas veces la decisión se reduce a tomar lo que hay, pagar más o buscar alternativas por carretera.
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El costo no está solo en el boleto
Para muchos pasajeros, volar desde Durango se siente caro incluso antes de comparar tarifas. Una de las razones está en los cargos adicionales que se suman al precio final, como la Tarifa de Uso de Aeropuerto, conocida como TUA.
Durango ha figurado entre los aeropuertos con una de las TUA nacionales más altas del país, una tarifa que se cobra a los pasajeros por el uso de las instalaciones aeroportuarias y que puede elevar considerablemente el costo final del boleto.
Esto provoca que un vuelo que en apariencia tiene una tarifa accesible termine costando mucho más al momento de pagar. Para el usuario común, la diferencia no siempre es clara: ve un precio base, avanza en la compra y al final aparece una cantidad mayor.
Por eso, cuando alguien se pregunta por qué volar desde Durango cuesta tanto, la respuesta no necesariamente está solo en la aerolínea. También influyen los cargos aeroportuarios, la poca competencia, la disponibilidad de asientos, los horarios y la demanda.
Pocas opciones, más escalas
Otro punto que alimenta la molestia es la falta de vuelos directos hacia destinos que podrían parecer básicos para una ciudad capital.
Cuando no existe una ruta directa, el pasajero debe hacer escala. Y hacer escala implica más horas de viaje, más riesgo de retrasos, posibles conexiones perdidas y, en muchos casos, un boleto más caro.
Así, un traslado que debería resolverse en pocas horas puede convertirse en una jornada completa. Para viajes de trabajo, citas médicas o trámites urgentes, eso representa un problema mayor.
La situación también desincentiva a quienes podrían visitar Durango. Si llegar al estado implica pagar más, hacer conexión o invertir demasiado tiempo, muchos viajeros terminan eligiendo destinos con acceso más sencillo.
¿Por qué no llegan más vuelos?
La respuesta no es sencilla. Las aerolíneas no abren rutas únicamente porque una ciudad las necesite. Antes analizan demanda, ocupación, rentabilidad, costos operativos, competencia, horarios disponibles y comportamiento del mercado.
Si una ruta no garantiza suficientes pasajeros durante todo el año, difícilmente se mantiene. Y ahí aparece un círculo complicado para Durango: hay pocos vuelos porque la demanda puede ser limitada, pero la demanda también se limita porque hay pocos vuelos, precios altos y poca comodidad para viajar.
En otras palabras, si volar desde Durango resulta caro o poco práctico, algunos pasajeros optan por salir desde otras ciudades, viajar por carretera o simplemente no viajar. Esa baja demanda, a su vez, reduce el atractivo para que nuevas aerolíneas apuesten por más rutas.
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La conectividad también pega al turismo
El debate cobró nueva fuerza con la conversación alrededor del Mundial 2026. Aunque México será uno de los países anfitriones, Durango no será sede de partidos ni campamento de selecciones, lo que ya reducía sus posibilidades de recibir visitantes extranjeros de manera directa.
A eso se suma otro factor: la conectividad. En redes sociales, usuarios han cuestionado si realmente turistas nacionales o extranjeros podrían considerar a Durango como una extensión de viaje durante la justa mundialista, especialmente si llegar implica más tiempo, más gasto y menos opciones de traslado.
La crítica puede sonar dura, pero abre una pregunta válida: ¿cómo competir turísticamente si el acceso aéreo no acompaña al discurso de promoción?
Durango tiene atractivos naturales, historia, gastronomía, locaciones cinematográficas y una identidad cultural fuerte. Pero para convertir ese potencial en visitantes reales, no basta con tener lugares que mostrar. También se necesita que llegar sea fácil, competitivo y atractivo.
Una deuda para la competitividad
La conectividad aérea no solo se mide en vuelos. También se mide en oportunidades.
Más rutas pueden significar más turismo, mayor movimiento empresarial, mejores condiciones para congresos, llegada de inversiones, facilidad para estudiantes y profesionistas, además de una conexión más eficiente con otros mercados.
Por eso el cuestionamiento no es menor. Si Durango busca venderse como destino turístico, polo de desarrollo o ciudad con proyección regional, la oferta aérea se vuelve parte central de esa conversación.
El aeropuerto está ahí. La infraestructura existe. La necesidad también. Lo que sigue pendiente es que la conectividad responda al tamaño de las expectativas.
Porque para muchos duranguenses, el problema no es solo volar. El problema es que volar desde Durango todavía puede sentirse como una carrera de obstáculos: pocas rutas, altos costos, escalas inevitables y una pregunta que sigue en el aire: ¿cuándo despegará realmente la conectividad del estado?