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La carrera por el título de la Premier League vivió un episodio de alta tensión este sábado en el Emirates Stadium, donde el líder, Arsenal, recibió al rocoso Everton por la jornada 30. El conjunto de Mikel Arteta saltó al campo con la presión de mantener su ventaja en la cima, ostentando 67 puntos y una racha impecable. En la acera de enfrente, los dirigidos por David Moyes llegaron a la capital inglesa situados en la octava posición con 43 unidades, con la firme intención de repetir la solidez defensiva que les permitió vencer recientemente al Burnley.
Primer Tiempo
Desde el silbatazo inicial, los Gunners asumieron el protagonismo absoluto, asfixiando la salida de un Everton que se plantó con una línea defensiva casi impenetrable. Viktor Gyökeres fue una amenaza constante en el área, mientras que Bukayo Saka buscó desequilibrar por la banda derecha con su velocidad habitual. Pese al asedio londinense, Jordan Pickford se erigió como figura temprana al detener un par de remates a quemarropa que ya se coreaban como gol.
El equipo de Merseyside, lejos de amedrentarse, ejecutó un plan táctico de manual, priorizando el orden y buscando las contras con Iliman Ndiaye. El senegalés fue un dolor de cabeza para Saliba, estirando al equipo cada vez que el Arsenal perdía el balón en la zona de gestación. Antes de irse al descanso, el Everton dio un aviso serio mediante un contragolpe fulminante de Beto que terminó rozando el poste de David Raya.
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Segundo Tiempo
La paridad finalmente se rompió en un cierre de locura cuando, al minuto 89', Viktor Gyökeres hizo estallar al Emirates Stadium. El delantero sueco aprovechó un servicio preciso del joven Max Dowman, tras una previa intervención de Hincapié, para empujar el balón al fondo de las redes y derribar la muralla que Jordan Pickford había construido durante todo el encuentro. Este gol premió la insistencia de un Arsenal que no dejó de buscar el arco rival, obligando a los Toffees a lanzarse al ataque desesperadamente en el tiempo de compensación para intentar rescatar el empate.
Ya en el último suspiro del añadido, el juvenil Max Dowman selló una actuación histórica al convertir su propio gol en un contragolpe fulminante. Con apenas 16 años, el canterano recorrió media cancha con el balón controlado y definió con una madurez asombrosa ante la salida desesperada de Pickford, quien había subido a rematar un córner. El 2-0 definitivo no solo asegura tres puntos de oro para los Gunners, sino que los dispara a diez puntos de ventaja en el liderato.
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