
Prevén menor cosecha de frijol en Durango
La reducción de la oferta de frijol en Estados Unidos y la limitada disponibilidad de inventarios en el mercado nacional podrían favorecer la comercialización de la cosecha de Durango y mantener la presión al alza en los precios, particularmente para las variedades Pinto Saltillo y negro.
Así lo señaló Roberto Delgado Gallegos, especialista en el sector agropecuario, quien explicó que el inicio de la cosecha del ciclo Primavera-Verano (P-V) 2026 ocurre en un contexto de menor disponibilidad del grano, tanto en el mercado internacional como en distintas regiones productoras de México.
De acuerdo con sus estimaciones, la producción de frijol en Durango se ubicará entre 90 mil y 100 mil toneladas, volumen que representaría una disminución de entre 50 y 60 por ciento respecto al ciclo anterior, debido principalmente a las condiciones de sequía que afectaron el desarrollo del cultivo.
Delgado Gallegos indicó que Estados Unidos enfrenta una reducción en su producción de frijol, derivada de condiciones climáticas adversas y recortes en la superficie sembrada.Con base en las cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) citadas por el especialista, la cosecha se estima en 977 mil 809 toneladas métricas, una disminución anual de 20 por ciento y el volumen más bajo desde 2021.
Entre las regiones afectadas mencionó Dakota del Norte, donde los rendimientos de frijol pinto y negro habrían disminuido 33 por ciento, así como Nebraska, con una reducción de 40 por ciento. A estos factores se sumaron retrasos en la recolección por las lluvias y problemas de calidad del grano.
Según el entrevistado, estas condiciones han elevado entre 60 y 75 por ciento las cotizaciones al productor estadounidense respecto al año pasado, lo que encarece la adquisición del producto para su posterior importación a México.
Este escenario, explicó, reduce la competitividad del grano importado y podría disminuir la presión que ejerce sobre los precios del frijol nacional.
En el ámbito nacional, el especialista señaló que, aunque para el ciclo Primavera-Verano 2026 se establecieron alrededor de 1.22 millones de hectáreas de frijol, el estrés hídrico y la irregularidad de las lluvias afectaron el desarrollo de los cultivos.
Con esos antecedentes, estimó una producción nacional de 698 mil toneladas y un rendimiento promedio de 572 kilogramos por hectárea.
A la menor producción se suma la reducción de las existencias disponibles en estados como Chihuahua y Sinaloa. De acuerdo con Delgado Gallegos, Chihuahua contaría con alrededor de nueve mil toneladas en inventario, mientras que Sinaloa dispondría de entre 20 mil y 25 mil toneladas de remanentes antes de su siguiente cosecha.
La combinación de una oferta limitada y la necesidad de abastecimiento de las centrales de abasto y los distribuidores mayoristas ha intensificado, señaló, la competencia por el grano disponible.
En este contexto, las variedades Pinto Saltillo y negro producidas en Durango podrían encontrar condiciones favorables de comercialización, debido a la demanda de los compradores y al encarecimiento del producto importado.
El especialista destacó que el precio del frijol pinto en origen, en estados productores de Estados Unidos como Minnesota y Dakota del Norte, se ubicaría entre 17.15 y 17.50 pesos por kilogramo, antes de considerar fletes e impuestos.
Esta diferencia de costos podría representar una ventaja competitiva para el frijol duranguense, siempre que cumpla con los estándares de calidad y las condiciones que demanda el mercado.
Ante este panorama, Delgado Gallegos recomendó a los productores organizar la entrega y comercialización de sus cosechas, así como evaluar las condiciones del mercado antes de concretar sus ventas, con el propósito de aprovechar los posibles incrementos en los precios.
Finalmente, consideró que el escenario también representa una oportunidad para fortalecer la organización de los productores, mejorar los procesos de poscosecha y agregar valor al grano, de manera que una mayor proporción de los ingresos derivados de su comercialización beneficie directamente a las familias del campo duranguense.