
Primer año de Trump... y lo que falta
El pasado día 20 de enero se cumplió el primer aniversario de la segunda gestión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. El corte de caja le da negativo en lo interno por no cumplir con sus compromisos de campaña y a nivel externo también por su política de amedrentamiento vía aranceles o pretender erigirse como el policía del mundo e invadir a cualquier nación que se le antoje.
Ante las evidentes muestras del accionar errático y senil de su antecesor en el cargo, Joe Biden, la mayoría de los ciudadanos norteamericanos decidieron apoyar al magnate y sus intenciones de hacer "América grande de nuevo". Un año después de asumir, no ha cumplido con las expectativas de quienes le dieron el triunfo en las urnas.
De acuerdo a encuestas realizadas en el presente mes 1 de cada 4 personas que votaron por Trump expresan arrepentimiento de haberlo hecho. El 47 % de cada cien personas que votaron por él muestran remordimiento o insatisfacción. Mientras que los niveles de aprobación del presidente norteamericano oscilan entre el 39 % y 42% los parámetros de desaprobación se encuentran entre 55% y 56%.
La Administración de Trump ha sido nociva en más de una forma. Prometió abatir la inflación, generar más empleo, bajar los intereses. Nada de eso cumplió. Su actuación la basó en 4 ejes: adelgazar al Estado, cobro de aranceles, migración, predominio geopolítico. Para poderlas llevar a cabo lo hizo a través de las llamadas "órdenes ejecutivas", varias de ellas ilegales y que se han anulado en tribunales.
Le pidió asesoría al también empresario Elon Musk para adelgazar al presupuesto del gobierno federal de aquel país realizando para ello varios recortes de personal de las agencias gubernamentales. Sin embargo con la medida no solo no ahorraron, por tener que pagar grandes sumas para indemnizar al personal despedido y en capacitar a los trabajadores para que desempeñen nuevas funciones.
La estrategia de la imposición generalizada de aranceles a varias naciones trajo como resultado la dislocación del comercio global, afectando a países, como el nuestro, por esta política agresiva que obliga a pagar un derecho de entrada al mercado más grande del mundo. Trump les quiso vender a sus conciudadanos que los ingresos arancelarios serían la solución para reducir la deuda pública, subsidiar recortes, recortar impuestos y mejorar el costo de la vida. En los hechos no se dio así.
El manejo brutalmente represivo en contra de la inmigración indocumentada le ha generado reclamos y oposición legal y política por las restricciones migratorias y la línea dura de operaciones de deportaciones masivas con mano dura y crueldad a través de redadas cada vez más frecuentes.
Finalmente, preocupa además, a nivel mundial, su geopolítica intervencionista para, según él, resolver conflictos y hacerse merecedor al Premio Nóbel de la Paz. Su pretendido acuerdo de paz en la franja de Gaza entre Israel y Palestina duró poco más de 48 horas. No pudo tampoco arreglar el conflicto entre Rusia y Ucrania. Ha deteriorado de manera preocupante la relación de Estados Unidos con la OTAN y la Unión Europea a quienes no se cansa de amenazar con la aplicación de aranceles.
En fin. Trump ha dejado de ser el personaje pintoresco de su primer mandato cuyos líos de faldas causaban gracia entre propios y extraños. Hoy se acerca más a la descripción que hacen de él en la sinopsis de la película "El Aprendiz" (Ali Abbasi, 2024) sobre los primeros años de su vida: "alguien con una ambición desmedida, sed de éxito y dispuesto a hacer lo que haga falta para ganar."