
Programas sociales
Ayer en la mañanera la presidenta Sheinbaum criticó al empresario Ricardo Salinas Pliego por haber propuesto “que no votaran los que tienen programas de bienestar. Que él propone que voten todos menos los que tienen programas de bienestar. Por cierto -añadió con risas de burla-Sergio Sarmiento no va a votar porque recibió recientemente su pensión de adulto mayor”.
Con todo respeto, señora presidenta, quisiera aclararle algunas cosas. La primera es que Ricardo Salinas Pliego es una persona y yo otra. Él es dueño de Grupo Salinas, propietario de TV Azteca, empresa con la que colaboro desde antes que él la comprara y que siempre ha respetado mis puntos de vista, pero yo soy dueño de mis ideas. Ni él me consulta sus posiciones políticas -como, por ejemplo, cuando encabezó el Consejo Asesor Empresarial de López Obrador-- ni yo comparto las mías con él. Muchas veces hemos coincidido, otras discrepado.
Yo también escribo en los periódicos de Grupo Reforma, en El Norte desde 1989, y en una veintena más. Conduzco un programa en El Heraldo Radio desde hace siete años y antes, durante 34 años, lo hice en Grupo Radio Centro. Respeto las posiciones de cada uno de los medios en que colaboro y pido que ellos respeten las mías. En junio cumpliré 55 años como periodista independiente.
Usted, señora presidenta, aprovechó ayer su enorme poder para violentar mi derecho a la protección de mi información personal. Un gobierno no tiene facultades para divulgar el nombre de quien tramita una pensión y menos para burlarse de él. Lamento que esto se haya convertido en costumbre en un régimen reaccionario, que exige a los jueces que no le salgan “con el cuento de que la ley es la ley”. Sin embargo, sepa que la ley no establece como requisito para una pensión la renuncia a la libertad de expresión.
No, yo no pienso que se deba eliminar el derecho de nadie a votar, pero sí sostengo que los subsidios de la 4T están pésimamente diseñados. La mejor solidaridad es generar trabajo y prosperidad. Antes, los apoyos sociales se enfocaban en los más pobres, pero López Obrador los hizo universales y menos adecuados para combatir la pobreza extrema. Coincido con Eduardo Galeano: la solidaridad es mejor que la caridad.
¿Por qué mantiene estas dádivas un gobierno que dice combatir la pobreza? Porque son electoralmente rentables. Desde la oposición López Obrador criticaba los programas sociales porque decía que solo buscaban comprar votos. “Ya no utiliza el PRI los mismos métodos. Ya no ha hay robo de urnas, ya no hay falsificación de actas, ya no hay carruseles. Ahora. utilizan recursos para dar ayudas personalizadas y obtener los votos”. Como presidente, sin embargo, hizo suya la estrategia: “Ayudando a los pobres va uno a la segura porque ya saben que cuando se necesite defender, en este caso la Transformación, se cuenta con el apoyo de ellos [.] es un asunto de estrategia política”.
Ayer el coordinador de becas para el bienestar, Julio César León Trujillo, informó que en 2026 el gobierno invertirá 178 mil millones de pesos en becas para 22 millones de beneficiarios. Mientras tanto, la calidad educativa se desploma. Para construir un mejor futuro, lo ideal sería usar ese dinero para mejorar la instrucción y dar becas solamente a quien las necesita; pero mejorar la educación no compra votos.
Quisiera infórmale, señora presidenta, que sí pienso votar; pero además voy a seguir ejerciendo mi libertad de expresión, aunque esto le incomode a la mafia del poder.
ELECCIONES
Es positivo que el régimen aplace un año las elecciones judiciales, pero en realidad debería cancelarlas. ¿O acaso piensa que con las tómbolas y el voto popular evitará que los jueces controlados por el narco lleguen a los tribunales?
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