
¿Qué es y para qué sirve hacer 'journaling'? Aquí te contamos
Lejos de ser solo “escribir un diario”, esta práctica propone detenerse, observar lo que ocurre dentro de la mente y darle forma a través de las palabras. Cada vez más personas recurren al journaling como una forma accesible y efectiva de cuidar su salud emocional.
¿Qué es el journaling?
El journaling es el hábito de escribir de manera regular pensamientos, emociones, experiencias y reflexiones personales. No sigue reglas estrictas ni exige habilidades literarias: se trata de escribir con honestidad, sin filtros y sin miedo al juicio. Puede realizarse en una libreta, en hojas sueltas o incluso en formato digital, y su valor radica en el proceso, no en el resultado final.
A diferencia de un diario tradicional, el journaling puede adoptar múltiples formas, desde escritura libre, listas y hasta preguntas guiadas. Cada persona adapta la práctica según sus necesidades y su momento de vida.
¿Para qué sirve el journaling?
El journaling funciona como una herramienta de autoconocimiento y regulación emocional. Al escribir, se ordenan ideas, se identifican patrones de pensamiento y se liberan emociones que muchas veces permanecen reprimidas.
Además, ayuda a procesar experiencias difíciles, tomar decisiones con mayor conciencia y fortalecer la autoestima. También es una forma efectiva de registrar avances personales, reconocer logros y crear una relación más amable con uno mismo.
¿Cómo hacer journaling correctamente?
No existe una forma “correcta” de hacer journaling, pero sí algunas recomendaciones para comenzar. Lo ideal es establecer un momento del día, ya sea por la mañana para ordenar pensamientos o por la noche para reflexionar sobre lo vivido. Bastan entre 5 y 15 minutos.
La clave es escribir sin censura. No importa la ortografía, la estructura ni la coherencia. Si no sabes por dónde empezar, puedes responder preguntas como:
- ¿Cómo me siento hoy?
- ¿Qué me preocupa?
- ¿Qué agradezco?
Iniciar un hábito de journaling no cambia la vida de un día para otro, pero con constancia puede convertirse en un refugio cotidiano, un lugar donde la mente descansa, las emociones se acomodan y las palabras ayudan a sanar.