
Que te vaya bonito
El 19 de enero se cumplieron cien años del nacimiento del filósofo popular de México: José Alfredo Jiménez. Sus trescientas canciones rebasaron el marco de la música para explorar el sentido profundo de la pasión. Los misterios que Ovidio quiso dilucidar en El arte de amar encontraron respuesta en la academia nocturna de la cantina.
Incapaz de leer partituras y tocar un instrumento, José Alfredo compuso silbando. Su renovación de la canción ranchera ocurrió en un momento en que el país se desplazaba del campo a las ciudades y el mariachi incorporaba trompetas para competir con los cláxones. Nacido en Dolores Hidalgo, evocó los caminos de Guanajuato, pero fue en la Ciudad de México donde entendió que ese paisaje representaba una utopía sentimental. En los años cuarenta, las cabalgatas revolucionarias ya pertenecían a la nostalgia y la vida campirana se evocaba como un edén perdido. De modo paradójico, eso era posible gracias a dos formas industriales de comunicación: la radio y el cine de la "época de oro".