
UNI
Familias de víctimas, colectivos de búsqueda, empresarios, agricultores y ciudadanos salieron este domingo a las calles de Culiacán para exigir seguridad y el fin de la violencia que ha trastocado la vida cotidiana en Sinaloa.
Vestidos principalmente de blanco y portando pancartas, los participantes avanzaron por la avenida Álvaro Obregón desde La Lomita hasta la Catedral, en el Centro de la capital sinaloense.
La movilización, denominada “Sinaloa, ponte de pie”, reunió a miles de personas. Sus organizadores calcularon una asistencia cercana a las 50 mil, cifra que hasta el momento no ha sido confirmada de manera independiente.
“Queremos paz”, “Con los niños no”, “No más desaparecidos” y “Queremos vivir sin miedo” fueron algunos de los mensajes que acompañaron el recorrido. También se mostraron fotografías de personas desaparecidas y víctimas de homicidio.

Familias víctimas de la violencia alzan la voz
Entre los contingentes caminaron madres buscadoras y familias que han perdido a sus seres queridos durante la crisis de seguridad.
También participó Alejandra Armenta, madre de Juan Alejandro, el bebé de un año y cuatro meses que murió después de resultar herido durante un ataque armado ocurrido el pasado 5 de septiembre en Prados del Sur.
La manifestación tuvo lugar a dos años del inicio de la confrontación entre grupos criminales en Sinaloa, la cual ha dejado homicidios, desapariciones, robos de vehículos, desplazamientos y afectaciones económicas.
Se trata de la segunda movilización ciudadana de este tipo realizada en Culiacán durante esta etapa de violencia. Más de 60 organizaciones civiles y empresariales se sumaron a la convocatoria, presentada como un movimiento apartidista.

Obispo pide verdad, justicia y seguridad
Antes del comienzo de la marcha, el obispo de Culiacán, José de Jesús Herrera Quiñones, celebró una misa sobre la avenida Álvaro Obregón y pidió a las autoridades municipales, estatales y federales recuperar la confianza de la población.
Durante su mensaje sostuvo que la ciudad necesita instituciones fuertes, honestas y capaces de garantizar la seguridad, combatir la impunidad y proteger la vida.
El religioso también dirigió un llamado a quienes participan en los grupos responsables de la violencia.
“Deténganse. Miren lo que está ocurriendo. Miren a las familias heridas”, expresó, y agregó que ningún poder, dinero, territorio o ambición vale más que una vida humana.
Herrera Quiñones aclaró que pedir perdón no significa olvidar los daños ni renunciar a que se aplique la justicia.
La marcha concluyó frente a la Catedral de Culiacán, donde los participantes reiteraron su exigencia de recuperar las calles y realizar sus actividades sin el temor provocado por dos años de inseguridad.