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¿Quién miente?

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¿Quién miente?

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JESÚS MENA VÁZQUEZ

Previo al referéndum que definió la salida del Reino Unido de la Unión Europea se libró una dura batalla mediática entre los grupos políticos que defendían la permanencia y los que finalmente convencieron a los ciudadanos británicos por su salida.

En medio de la "guerra" mediática para ganar el voto de los ciudadanos, surgió un grupo de activistas que defendía la permanencia mediante cientos de anuncios espectaculares en los que replicaban antiguos "tweets" o declaraciones de políticos en los que defendían una posición de integración del Reino Unido a la Unión Europea y previo al referéndum cambiaron de posición, promoviendo la separación.

Este grupo de activistas, que buscaba desenmascarar la hipocresía de la clase política, llamó a su campaña mediática "Led by donkeys", que podría traducirse, en el contexto del siglo XXI, como "gobernados por burros", y que recordaba el viejo dicho de la primera guerra mundial que argumentaba que los soldados británicos que estaban en la línea de batalla eran "leones dirigidos por burros" (lions led by donkeys), en referencia a las muertes de soldados británicos en el campo de batalla, provocadas por la incompetencia de sus comandantes y políticos.

Este ejemplo reciente acerca de la hipocresía de los políticos en el Reino Unido viene a cuento porque la semana pasada comenzó a circular el libro "Ni venganza ni perdón" de la coautoría de Julio Scherer Ibarra, quién ocupó la Consejería Jurídica durante los primeros tres años del sexenio del ex presidente López Obrador. El libro ha causado revuelo por las acusaciones en contra de varios funcionarios importantes del sexenio anterior, pero destacadamente a quien durante el sexenio anterior fungió como vocero y quién fue un funcionario muy cercano al ex presidente López Obrador, y representó en Palacio Nacional a la línea ideologizada o "dura" del oficialismo.

El exvocero envío una carta de respuesta en la que niega de manera categórica los dichos del ex consejero en su contra y, al mismo tiempo, lo acusa de salir del gobierno en medio de acusaciones de aprovecharse de su cargo como Consejero Jurídico.

¿Quién miente? Lamentablemente para la sociedad, ya que se trató de dos funcionarios muy poderosos durante el sexenio pasado, es muy probable que ambos lo hagan, y, al igual que durante la mayor parte del siglo XX en nuestro país o como en el caso del Reino Unido que acabo de mencionar, los políticos, gobernantes electos o funcionarios públicos designados para desempeñar responsabilidades que impactan a toda la sociedad, asumen que los ciudadanos no tenemos capacidad para validar de una manera objetiva y crítica sus dichos y acciones previas y compararlos con hechos que se pueden verificar de manera independiente.

Realmente cree usted, estimada lectora, estimado lector, que el ex vocero nunca dio "línea" en las mañaneras del ex presidente López Obrador cuando eran evidentes las preguntas a modo leídas por una nueva camada de comunicadores, la mayoría de ellos provenientes de medios digitales afines al régimen, muchos de los cuales tuvieron contratos de publicidad con el gobierno federal, como se ha demostrado con el tiempo, contratos que precisamente otorgaba el área que encabezaba el ex vocero.

El contexto en el que se dio la comunicación social del sexenio anterior hace muy difícil creer las afirmaciones que ahora hace el ex vocero sin cuestionarlas con base en lo que vimos durante los casi seis años del gobierno anterior. Las preguntas a modo, el circo en que algunos días se convirtió la mañanera con "youtuberos" afines al régimen alabando y haciéndole regalos al expresidente. Todo esto independientemente del diseño de la "mañanera" como instrumento de propaganda gubernamental y púlpito presidencial desde el cual se violaron derechos humanos de ciudadanos al presentar datos personales, declaraciones fiscales, además de difamar a activistas, periodistas y opositores al nuevo régimen.

Por el otro lado, el libro "Traición en Palacio", publicado hace ya casi tres años, ofrece testimonios que, según lo publicado, ubican al ex consejero presidencial en una posible red de corrupción judicial que, presuntamente, obtuvo beneficios económicos utilizando la influencia que le daba su alto puesto como Consejero Jurídico de la Presidencia de la República.

En el libro recién publicado el ex consejero se defiende de las acusaciones y las niega tajantemente, sin embargo, al igual que en el caso del ex vocero, habría que preguntarse si es posible creer en sus dichos sin preguntarse si alguna de las situaciones relatadas en el libro publicado hace casi tres años pudiera tener algún crédito.

Por mencionar sólo una que desafía el sentido común y no es congruente con los honorarios promedio de los mejores despachos de México en asuntos similares, estimada lectora, estimado lector, cual es su primera impresión al escuchar que el despacho de abogados que supuestamente el ex consejero jurídico recomendó a la familia Alemán, que en esos momentos buscaba salvar de la quiebra a Interjet, cotizó, en hoja membretada y firmada, honorarios por un monto de cuarenta millones de dólares, incluidos nueve millones de dólares sólo por hacer el estudio del caso.

Si esto es verdad, se trata de honorarios que ni siquiera los mejores despachos de los Estados Unidos, que cobran miles de dólares por cada hora de trabajo de alguno de sus socios y varios cientos de dólares por cada hora de trabajo de sus abogados, cobrarían a una compañía por un caso similar.

¿De verdad creen los políticos, gobernantes y funcionarios de alto nivel que pueden salir a la arena pública y hacer declaraciones para que la sociedad las crea sin cuestionarlas? Si en una democracia consolidada como la del Reino Unido los políticos, gobernantes y funcionarios muestran una hipocresía y cinismo sin límites, mismas que llevaron a activistas británicos a crear una campaña como "Led by donkeys", que podemos esperar de los políticos, gobernantes y funcionarios en una democracia con las limitaciones que tiene la nuestra, en la que tanto el que acusa como el que niega se saben impunes y sin la necesidad de probar sus dichos, siempre y cuando permanezcan dentro de la élite del régimen que gobierna.

X: @jesusmenav

Escrito en: EDITORIALES vida pública funcionarios, libro, Reino, Unido

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