Kiosko

LETRAS DURANGUEÑAS

Ramón Novarro en su aniversario

Ramón Novarro en su aniversario

Ramón Novarro en su aniversario

ÓSCAR JIMÉNEZ LUNA

Hace unos días se cumplió un aniversario más del natalicio del actor Ramón Novarro (6 de febrero de 1899-30 de octubre de 1968), cuya existencia traza un arco desde la ciudad de Durango hasta Los Ángeles, California. De nombre de pila José Ramón Gil Samaniego, muy joven se trasladó a los Estados Unidos, a causa de la lucha armada de 1910. Participó en los inicios de Hollywood -pasó con fortuna de las producciones silentes a las historias sonoras-, y la película "Ben-Hur" (1921) lo convirtió en estrella mundial, si bien es cierto que su filmografía abarca medio centenar de grabaciones más, de larga duración, entre las que destacan: "Scaramouche" (1923), "Mata Hari" (1931), al lado de la famosa Greta Garbo, "The night is young" (1935), "El pistolero de Cheyenne" (1960), junto a Sofía Loren y Anthony Quinn, entre otras.

En nuestro país siempre lo tuvimos presente en el papel de Juan Diego en la película "La virgen que forjó una patria" (1942), cinta emblemática de la narrativa mexicana, con la temática concreta de la independencia nacional. Es el Ramón Novarro, subrayo, que nos era más reconocido, porque todavía no hace tanto podíamos verlo en las programaciones por televisión, casi siempre en las celebraciones patrias. La referencia a su trayectoria y demás éxitos apenas circulaba por el interés de unos cuántos en el país: periodistas de cine, especialistas en el tema, cronistas de arte y cultura. En Durango eran dos o tres personas las que se ocupaban a veces del actor, con alguna nota del Diccionario enciclopédico o el recorte de una revista o el apunte de la hemeroteca estatal. Era muy difícil, pues, apreciar el talento del notable duranguense antes de la llegada del internet. Ahora, en algunos sitios de la red, tenemos la oportunidad de contar con un panorama espléndidamente multiplicado a propósito de su travesía por el séptimo arte.

Tenemos mucha más información, es cierto, ¿pero hay interés en las nuevas generaciones? No se ve. ¿Y las autoridades culturales? Brillando por su ausencia. "Ya nadie lee", me dice un amigo con pesadumbre. "Menos van a un museo o a una biblioteca". No es para tanto, tenemos siempre la posibilidad en esa "inmensa minoría" de la que hablaba el poeta español Juan Ramón Jiménez. Los pocos que no dejan de hacer algo en favor de nuestros próceres y figuras destacadas en todos los ámbitos. Lo digo por experiencia. En mis conferencias nunca falta un joven que sorprende, aunque lo ideal sería que fueran más estos muchachos y muchachas, atentos a nuestro legado histórico.

Vale la pena, entonces, tener presente a un duranguense de renombre como Novarro. En principio, ahora, por ejemplo, con la proyección de un ciclo sobre sus películas, a través del Cine-club de la UJED, mediante convenios con la Cineteca Nacional, o aprovechando los filmes ya ubicados en la plataforma de Youtube, con las licencias correspondientes. Contamos con material suficiente para el ciclo, empezando con Ben-Hur, ni más ni menos, con una imagen de excelente calidad. También tiene lugar "Devil-May-Care" (1929), junto a las ya mencionadas, o algún capítulo de la memorable "Bonanza". Las proyecciones pueden ser ilustradas por presentaciones a cargo de alguno de los conocedores del tema que todavía nos quedan en la ciudad. ¿Y no estaría bien una mesa de comentarios al final del ciclo? Me parece que las escuelas de comunicación locales serían la mejor asistencia. ¿Habrá voluntad de hacerlo? Ojalá que el Congreso del Estado se sume a este importante rescate (en el pasado más o menos reciente se organizaron relevantes eventos culturales en ese sitio tan significativo).

Sería asimismo fundamental revisar la presencia o la ausencia de la misma en nuestra localidad, y aún más allá. Calles con su nombre, estatuas, placas alusivas. Igualmente biografías en inglés, otras publicaciones (sin dejar de lado su o sus visitas a su tierra; hay fotografías en la hacienda de su familia). Volver al registro de la memoria o el olvido en Durango sobre esta celebridad. Insistir en que una entidad sin aprecio por su pasado, es una comunidad sin rumbo, desvalida de las grandes aportaciones de sus hombres y mujeres. Deben seguir siendo orgullo de todos. Ramón Novarro merece mucho más. La generación pasada con menos recursos técnicos lo mantuvo vivo entre nosotros. La nuestra debe seguir cumpliendo esta noble y grata tarea.

Escrito en: Letras durangueñas Ramón, siempre, Durango, Novarro

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Kiosko

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas