
'Rostros y raíces' se instala en el Museo Regional como una mirada a las mujeres de Durango
“Rostros y raíces: mujeres de Durango a través de la fotografía, 1890-1960” es la nueva muestra que llega al Museo Regional de Durango, mejor conocido como “El Aguacate”, una exposición que coloca en el centro de la mirada histórica a las mujeres duranguenses a través de la imagen fotográfica.
El proyecto, resultado del trabajo conjunto entre el recinto que pertenece a la UJED, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Durango, reúne alrededor de 35 reproducciones fotográficas en gran formato y entre seis y ocho piezas originales que abarcan desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX.
La selección deriva del acervo de la Fototeca del Centro INAH, complementado con colecciones particulares, y propone un recorrido visual donde las mujeres, y únicamente ellas, ocupan el encuadre. Retratos individuales, escenas con amigas y familiares, acompañadas de infancias, en espacios íntimos o en momentos espontáneos. La exposición prescinde de figuras masculinas para otorgar prioridad absoluta a la presencia femenina y a sus múltiples contextos de vida.
UNA MIRADA DESDE EL ACERVO
La curaduría estuvo a cargo de Marcia Lazalde, quien explicó que la exposición nació de una revisión profunda del acervo fotográfico. “En esta exposición yo trabajo con el acervo de la fototeca, que es muy rico, y también a partir de otras colecciones particulares, un agradecimiento especial para la maestra Bertha Rivera, es de las dos esta exposición”, señaló. Indicó que la muestra incluye piezas originales y reproducciones en gran formato, posibles gracias a la digitalización de materiales resguardados por la institución.
Lazalde compartió que desde hace años deseaba realizar una selección enfocada en mujeres. “Empiezo a revisar el acervo con esta mirada y me voy dando cuenta lo que tengo, de repente tengo mujeres muy importantes aquí en Durango, mujeres solas, mujeres acompañadas de otras mujeres, acompañadas de infancias en diferentes contextos, dije 'este va a ser el discurso para esta exposición'”.
Así, la temporalidad permite observar transformaciones sociales y culturales, empieza en las últimas décadas del siglo XIX y va avanzando hasta los años setenta, en ellas se empieza a ver grandes cambios en la moda y muchas otras cosas, se puede identificar diversos cambios históricos.
Asimismo, destacó el acompañamiento académico en el proceso curatorial. “La doctora Bertha me ayudó a hacer la curaduría, ella entendió lo que yo quería decir y me ayudó a bajar todo el discurso”, enfatizó.
MEMORIA, RECONOCIMIENTO Y CONMEMORACIÓN
La inauguración se enmarca en la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Antonio Reyes, delegado del INAH en Durango, subrayó el sentido de la muestra en este contexto.
“Esta exposición se enmarca en en un día que nos recuerda que estamos en una lucha permanente por la equidad, por la igualdad. Es una colección que trata de comenzar el rescate y el reconocimiento de algunas mujeres, porque sin duda hay muchas mujeres anónimas que no se encuentran representadas en esta exposición”, dijo mientras invitó al público no solo a visitarla, sino a difundirla.
Durante el acto inaugural, la directora del Museo Regional, Elia Torres, enfatizó la relevancia de abrir el espacio a proyectos que revisan la historia desde otros ángulos. Señaló que durante demasiado tiempo la historia oficial se escribió mirando hacia un solo lado, privilegiando batallas y figuras heroicas, mientras se relegaban los rostros de quienes sostuvieron la vida cotidiana, las familias y las comunidades. En ese sentido, destacó que muchas de esas voces fueron, en su mayoría, voces de mujeres.
Torres destacó que la exposición reúne documentos, fotografías y testimonios que devuelven precisamente esos rostros a la memoria colectiva, recordando que las mujeres, indígenas y mestizas, campesinas, artesanas, maestras, madres, rebeldes, anónimas o visionarias, son parte irrenunciable de lo que la región es hoy.
De ese modo, “Rostros y raíces” no pretende ser una revisión exhaustiva, sino una de muchas posibles lecturas del acervo. Sin embargo, su enfoque resulta contundente, observar a las mujeres como elemento central de la imagen y, desde ahí, reconstruir fragmentos de historia social, cultural y cotidiana.