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¿Sigue Groenlandia?

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CARLOS CASTAÑÓN CUADROS

Vaya manera de iniciar el año. Fiel a la tradición Estados Unidos intervino militarmente Venezuela. Lejos de ser una novedad, la reciente intervención es la continuidad de la política llamada Doctrina Monroe desde 1823: América para los americanos. Mejor dicho, América para los gringos. Para esa política Latinoamérica es el "patio trasero" del imperio. Las nuevas acciones ratifican su vigencia. Quizás algunos ya olvidaron el gusto de los Estados Unidos por romper las fronteras con drones, tanques, helicópteros artillados y bombardeos. La soberanía no existe. Más todavía, estamos ante el regreso puro y duro del imperialismo. En el siglo XIX Estados Unidos hizo valer sus ansias imperiales con su vecino del sur. De manera injustificada mandó a su ejército a invadir México entre 1846-1848. Como resultado, México perdió la mitad del territorio nacional. Impunemente la nación fue cercenada por la vía violenta. A partir de ahí, la lista de las intervenciones es larga; primero en el continente (de Nicaragua a Panamá, de Cuba a Chile), después en el mundo con las fallidas Vietnam, Irak y Afganistán.

El nuevo capítulo de Venezuela empezó por las amenazas, luego vino el robo de dos buques petroleros a la manera de piratas del Caribe. Todo previo a la navidad. Parece broma, pero es la realidad. Todo este embrollo me recordó la operación militar "Causa Justa" en la navidad de 1989, con el fin de derrocar al general Manuel Noriega.

Arribaron 26 mil soldados, tanques y helicópteros Black Hawk. Noriega se refugió en la nunciatura del Vaticano, pero tras un intenso asedio con enormes bocinas y heavy metal, el dictador se entregó el tres de enero de 1990 y de ahí se lo llevaron detenido a Miami por cargos de narcotráfico. Hagamos una pausa. Durante años Noriega fue colaborador consentido de Estados Unidos. Maduro no puso sus barbas a remojar y de manera muy rápida a través de la operación "Resolución Absoluta" extrajeron al mandatario.

¿Por qué no se levantaron en armas? La asimetría entre un país y otro es de tal tamaño, que no hay manera de responder. Por otro lado, Estados Unidos apostó por una transición pactada con las huestes del chavismo. No hay ruptura; de ahí proviene la nueva presidenta Delcy Rodríguez. Eso sí, claramente amenazada por Donald Trump.

El asunto de Venezuela no tiene que ver con la dictadura y el apoyo a la democracia. En todo momento, el magnate fue sumamente transparente: vamos por el petróleo y los minerales valiosos. No hay más, sino el regreso al imperialismo brutal. Vale anotar que estamos ya en otro orden internacional, no el que surgió de la Segunda Guerra Mundial, sino el que le antecede a la Primera. No hay ideología, sino rapiña. Por lo tanto, la ONU y la Unión Europea son testimoniales. Nada más. En tales condiciones, Putin ya obtuvo Crimea y está a un paso de tomar una tajada relevante de Ucrania. Estados Unidos hace lo mismo con Venezuela. Israel con Gaza. No hay límites ni tampoco contrapesos, salvo pertenecer al reducido club de la bomba atómica.

¿Sigue Groenlandia? No lo sabemos, pero las condiciones están dadas. Ese rico territorio del reino de Dinamarca es apetecible por sus recursos y geografía estratégica. Ante las amenazas del magnate, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielssen, dice

"¡Ya basta!". Pero su grito es irrelevante, aunque pertenecen a un país rico de la Unión Europea, su ejército es insignificante frente a la potencia de fuego estadounidense. Ni para dónde hacerse. Su camino puede ser similar a lo que ya se perfila en Ucrania: ceder los recursos naturales o seguir con la guerra. Por lo pronto nada más se habla del golpe imperialista. Qué más dan las acusaciones a través de documentos, fotografías y videos que relacionan a Jeffry Epstein con el magnate. Aplicó el manual: un escándalo tapa otro escándalo.

Un apunte final. A cincuenta años de su fallecimiento, el pensamiento de Hannah Arendt guarda sorprendente actualidad. Hay que releer Los orígenes del totalitarismo en clave del siglo XXI. Sus advertencias dan pavor.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES Estados, manera, Unidos, otro

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