
Símbolos patrios
La semana pasada escribí sobre el absurdo uso del ajolote como símbolo de la capital mientras los ajolotes reales se extinguen en Xochimilco. Hoy me concentro en otros gestos simbólicos.
La presidenta Claudia Sheinbaum recibió de manos de Gianni Infantino el boleto 00001 para asistir a la inauguración del Mundial y no quiso usarlo. Su lugar será ocupado por una joven indígena que domina el balón con astronómica exactitud. Nacida en Tlaquilpa, Veracruz, Yolett Cervantes Cuaquehua, sufrió una lesión que le impide destacar en la cancha pero desarrolló un virtuosismo compensatorio: sus pies descalzos golpean la pelota cuatro mil veces antes de que caiga al suelo.