
Emociones. Este tipo de emociones no necesariamente aparecen en fechas festivas o días clave, pero sí se vuelven más visibles.
No toda la soledad se vive en silencio ni entre cuatro paredes, pues existe la soledad emocional, una experiencia subjetiva que puede aparecer incluso en medio de una mesa llena de familiares, advierte la psicóloga y psicoterapeuta Gestalt Fátima del Carmen Campos.
A diferencia de estar físicamente solo, una situación objetiva que incluso puede ser elegida y resultar reconfortante, la soledad emocional duele. Se manifiesta como una sensación de vacío, de desconexión profunda, donde la persona siente que no encaja, que sus vivencias no coinciden con las de los demás y que no puede disfrutar lo que sucede a su alrededor.
"Puedes estar rodeado de gente y sentirte tremendamente solo", explica.
Desde su experiencia clínica, Campos señala que estas emociones no necesariamente aparecen en fechas festivas o días clave, pero sí se vuelven más visibles.
Durante el año, muchas personas logran manejar su ritmo emocional, pero en épocas como Navidad o San Valentín se enfrentan a un bombardeo constante de imágenes, mensajes y expectativas de felicidad.
Esa comparación puede reabrir heridas no resueltas y generar la sensación de estar "fuera de lugar" por no sentir lo que supuestamente todos deberían sentir.
LO QUE NO DEBEN IGNORAR
Familiares y amigos deben estar atentos a cambios drásticos en el comportamiento. Algunas señales preocupantes son dejar de responder llamadas o mensajes, abandonar el autocuidado, aislarse de forma constante o expresar frases como "voy a estorbar" o "ustedes disfruten, yo estoy bien aquí".
También puede manifestarse como irritabilidad excesiva, rechazo a las celebraciones o, en el extremo opuesto, una hiperactividad constante para no detenerse ni sentir.
"Cualquier conducta que rompa con lo habitual en esa persona merece atención", enfatiza la especialista.
Hay casos en los que la intervención profesional no puede esperar, por ejemplo, señala a las personas con diagnóstico previo de depresión, ansiedad o duelo complicado; quienes han sufrido pérdidas recientes; adultos mayores que viven aislados, sobre todo tras enviudar; personas sin una red de apoyo sólida; y, de manera urgente, cualquiera que exprese ideas de no querer seguir viviendo, incluso de forma indirecta.
Campos afirma que "Toda alusión al suicidio debe tomarse con la máxima seriedad".
REDES SOCIALES, UN ESPEJO QUE DISTORSIONA
La comparación constante también juega un papel clave. Las redes sociales suelen mostrar una realidad idealizada: sonrisas perfectas, familias unidas, regalos y momentos felices.
Para la Psicóloga este "escaparate" amplifica la sensación de fracaso y alimenta la soledad emocional, haciendo creer a quien sufre que su experiencia es anormal, lo que a su vez profundiza el aislamiento.
ABRIR CAMINOS
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, Campos agrega que toda persona pertenece a un sistema, incluso en la soledad más profunda. A veces, este vacío habla de vínculos interrumpidos o duelos no resueltos. Honrar esa historia, aunque duela, puede abrir el camino a nuevas conexiones. "La paz no siempre viene de la compañía externa, sino de hacer las paces con lo que hay dentro", añade.
Para quienes atraviesan ese sentimiento de soledad, la psicóloga les recuerda que no están solos. Validar lo que se siente es el primer paso, sin forzar la felicidad.
Recomienda dar pequeños pasos como enviar un mensaje de confianza, escribir lo que se vive, permitirse un gesto amable como descansar, preparar una comida favorita o dedicar tiempo a un hobby.
"Buscar ayuda profesional no es una derrota, sino un acto de valentía y autocuidado", concluye.