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¿Te truenas los huesos? Cuidado, puede ser más peligroso de lo que crees

Ese “crack” que parece aliviar la tensión podría estar ocultando algo más. Estas son las señales que no debes ignorar.

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JORGE LUIS CANDELAS

Tronarse los dedos, el cuello, la espalda o los hombros es una costumbre común para muchas personas. Algunos lo hacen por ansiedad, otros por sensación de alivio, por rigidez o simplemente porque se convirtió en un hábito. Sin embargo, aunque no todos los tronidos representan un peligro, especialistas advierten que hay casos en los que esta práctica puede ser una señal de alerta.

El sonido que se escucha al “tronarse” una articulación no significa necesariamente que un hueso se esté rompiendo o acomodando. En muchas ocasiones, el ruido se produce por cambios de presión dentro de la articulación, donde se forman pequeñas burbujas de gas en el líquido sinovial, encargado de lubricar el movimiento.

El problema aparece cuando la persona fuerza el movimiento, siente dolor, inflamación, rigidez persistente o necesita repetir el tronido varias veces al día para sentir alivio.

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Los dedos no son el mayor riesgo

Durante años se ha dicho que tronarse los dedos causa artritis, pero esta idea no tiene suficiente respaldo científico. De acuerdo con especialistas, tronarse los nudillos de manera ocasional no parece aumentar el riesgo de padecer artritis.

En la mayoría de los casos, el tronido de los dedos no provoca daño si no hay dolor, hinchazón o pérdida de movimiento. Sin embargo, eso no significa que sea una práctica recomendable para todos. Si al hacerlo hay molestia, deformidad, debilidad o inflamación, podría existir un problema articular que requiere revisión médica.

También puede ocurrir que la persona lo haga de manera compulsiva, como una respuesta al estrés o a la ansiedad. En ese caso, más que un problema en los huesos, puede tratarse de un hábito repetitivo que conviene observar.

El cuello, la zona más delicada

A diferencia de los dedos, tronarse el cuello puede ser más riesgoso, especialmente cuando se hace con fuerza, giros bruscos o movimientos rápidos.

El cuello concentra vértebras, músculos, nervios, ligamentos y vasos sanguíneos importantes. Por eso, manipularlo sin cuidado puede provocar dolor, contracturas, irritación de nervios o sensación de mayor rigidez.

Especialistas advierten que tronarse el cuello de manera constante puede favorecer que los ligamentos se estiren de más, lo que se conoce como laxitud ligamentaria. Esto puede hacer que la articulación se vuelva más inestable con el tiempo.

Aunque son casos poco frecuentes, la literatura médica también ha documentado lesiones vasculares relacionadas con movimientos bruscos del cuello, como la disección de la arteria vertebral, una condición grave que puede afectar el flujo de sangre hacia el cerebro.

Por eso, cuando una persona siente la necesidad de tronarse el cuello todo el tiempo, o lo hace para calmar dolor frecuente, lo más recomendable es acudir con un médico, fisioterapeuta o especialista en rehabilitación, en lugar de manipular la zona por cuenta propia.

Hombros, espalda y rodillas: no todos los tronidos son iguales

En hombros, espalda, rodillas o cadera, los tronidos pueden aparecer por movimiento normal de tendones, ligamentos o articulaciones. Muchas veces no representan peligro si ocurren sin dolor.

Pero hay señales que no deben ignorarse: dolor agudo, inflamación, sensación de bloqueo, hormigueo, debilidad, pérdida de fuerza, chasquidos después de un golpe o dificultad para mover la articulación.

En esos casos, el tronido puede estar relacionado con lesiones, desgaste, inflamación, tensión muscular o problemas en tendones y ligamentos.

También se debe tener cuidado con quienes intentan “acomodarse” la espalda o pedirle a otra persona que les truene el cuerpo. Una manipulación mal hecha puede empeorar una lesión o provocar molestias mayores.

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¿Por qué se siente alivio al tronarse?

Muchas personas aseguran sentir descanso inmediato después de tronarse una articulación. Esa sensación puede deberse a una combinación de factores: liberación momentánea de tensión, estiramiento muscular, relajación o simple costumbre.

Sin embargo, el alivio suele ser temporal. Si la rigidez vuelve una y otra vez, el cuerpo podría estar avisando que hay mala postura, estrés muscular, sedentarismo, sobrecarga física o una lesión que no ha sido atendida.

En otras palabras: si necesitas tronarte constantemente para sentirte bien, quizá el problema no sea el tronido, sino la causa de esa tensión.

También puede molestar a quienes están alrededor

Además de los posibles efectos físicos, tronarse los huesos también puede ser molesto para otras personas. El sonido suele ser seco, inesperado y repetitivo, lo que puede generar incomodidad, rechazo o incluso ansiedad en quienes lo escuchan.

En oficinas, salones de clase, transporte público o reuniones, este hábito puede resultar desagradable, especialmente si se hace de forma constante. Para algunas personas, el ruido de los huesos puede causar una reacción similar a otros sonidos irritantes, como masticar fuerte, tronar los dedos sobre la mesa o rechinar los dientes.

Aunque para quien lo hace parezca algo normal, para quienes están cerca puede ser una fuente de distracción o molestia.

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¿Cuándo debes preocuparte?

Tronarse una articulación de vez en cuando no suele ser motivo de alarma. Pero sí conviene buscar atención médica si el tronido viene acompañado de dolor, inflamación, adormecimiento, mareo, pérdida de fuerza, rigidez persistente o limitación para moverse.

También es importante evitar movimientos bruscos del cuello, especialmente si hay dolor previo, antecedentes de lesiones, problemas de circulación, migrañas intensas, mareos o síntomas neurológicos.

Los especialistas recomiendan optar por alternativas más seguras, como estiramientos suaves, pausas activas, ejercicios de movilidad, fortalecimiento muscular, buena postura y atención profesional si el dolor es frecuente.

Tronarse los huesos puede parecer una costumbre inofensiva, pero no siempre lo es. La clave está en no forzar el cuerpo, no ignorar el dolor y entender que un tronido repetitivo puede ser una señal de que algo necesita atención.

Escrito en: Salud Huesos Articulaciones tronarse, tronido, dolor, inflamación,

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