
'Tenemos miedo', seleccionadas mexicanas de gimnasia rítmica alzan la voz
La Selección Mexicana de Gimnasia Rítmica se encuentra en el centro de la polémica luego de que varias de sus integrantes hicieran una denuncia pública sobre humillaciones y falta de apoyo dentro de su entorno deportivo.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, las atletas decidieron alzar la voz, asegurando que viven una situación que ha afectado seriamente su bienestar emocional y su desarrollo profesional.
Un grito que expone una realidad silenciosa
Las gimnastas Adirem Tejada, Julia Gutiérrez, Dalia Alcocer y Kimberly Salazar compartieron un testimonio en el que relatan episodios de maltrato dentro del equipo nacional, señalando que estas prácticas han sido constantes durante su proceso de preparación.
De acuerdo con su denuncia, no solo enfrentan presión deportiva, sino también situaciones que describen como violencia psicológica, incluyendo humillaciones y un trato que ha impactado directamente en su salud mental.
Las atletas aseguran que estas condiciones no son nuevas, pero decidieron hacerlas públicas ante la falta de respuesta de las autoridades correspondientes, lo que las llevó a buscar visibilidad para su caso.
Señalamientos directos y temor a represalias
Aunque en un inicio evitaron mencionar nombres, distintas versiones identifican a la entrenadora Blajaith Aguilar como la principal señalada por los presuntos abusos.
Uno de los puntos más delicados de la denuncia es el miedo que expresan las deportistas ante posibles consecuencias por hablar. En su mensaje, reconocieron que temen ser excluidas del proceso rumbo a futuras competencias internacionales, incluyendo el ciclo olímpico hacia Los Ángeles 2028.
“Tenemos miedo”, expresaron, al advertir que su carrera podría verse afectada tras hacer públicas estas acusaciones, pese a los años de esfuerzo invertidos en su formación como atletas de alto rendimiento.
Un llamado urgente en el deporte mexicano
La denuncia ha generado reacciones dentro de la comunidad deportiva, donde especialistas y usuarios han coincidido en la necesidad de revisar los mecanismos de protección para atletas, especialmente en categorías femeninas.
Más allá del caso específico, la situación refleja una problemática más amplia, la presión, el abuso y la falta de canales efectivos para denunciar dentro del alto rendimiento. Las gimnastas, al hacer pública su experiencia, no solo buscan una solución inmediata, sino también abrir un precedente que permita mejorar las condiciones para futuras generaciones.