
Termina racha de lluvias en Durango; nivel de presas comienzan a bajar
Las cinco presas que integran el Distrito de Riego 052, que abastece principalmente al municipio de Durango, han perdido casi 10 millones de metros cúbicos de agua en las últimas dos semanas, debido a la falta de lluvias y al proceso de evaporación.
El almacenamiento conjunto pasó de 310 millones de metros cúbicos, registrado a mediados de agosto, a 300.05 millones al cierre del mes. En términos porcentuales, el nivel descendió de 86.1 a poco más de 83 por ciento.
Aunque la disminución todavía no representa una situación crítica, el comportamiento resulta relevante porque durante esta etapa de la temporada de lluvias se esperaba que las presas continuaran incrementando sus niveles de almacenamiento y no que comenzarán a perder agua.
El descenso se refleja prácticamente en las cinco presas del Distrito de Riego 052. La Santiago Bayacora, que el 15 de agosto se encontraba al 100.9 por ciento de su capacidad y llegó a derramar agua, ahora registra un almacenamiento de 99.6 por ciento.
La presa Guadalupe Victoria pasó de 77.2 a 74 por ciento; la Francisco Villa, ubicada en el municipio de Poanas, descendió de 90.5 a 84.5 por ciento; Caboraca, en Canatlán, bajó de 70.2 a 69.1 por ciento, mientras que Peña del Águila, la de menor capacidad dentro de este distrito, pasó de 58.3 a 53.1 por ciento.
Estimaciones
Hace 21 días, Víctor Hugo Randeles, titular del área de Meteorología e Hidrología de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Durango, había estimado que las presas comenzarían a derramar agua en un periodo aproximado de dos semanas.
La Santiago Bayacora cumplió con esa expectativa y comenzó a derramar antes de lo previsto; sin embargo, el desfogue se mantuvo únicamente durante dos o tres días. Posteriormente, la ausencia de lluvias y la evaporación provocaron una reducción gradual en los niveles de almacenamiento. La falta de precipitaciones, sin embargo, ha favorecido los trabajos de construcción de la presa Tunal II, ya que las condiciones permiten continuar con las labores de desviación del río.
El beneficio para la obra contrasta con el impacto para el sector agrícola, que requiere de lluvias para favorecer el desarrollo de cultivos como frijol y maíz, señaló Roberto Delgado Gallegos, director local de la Conagua.