
¿Tomar creatina? Las razones para comenzar a hacerlo
En el universo del fitness pocos suplementos han sido tan estudiados y respaldados como la creatina. Durante años fue asociada casi exclusivamente al culturismo, pero hoy se reconoce como una aliada estratégica para quienes entrenan fuerza, buscan mejorar su composición corporal o desean optimizar su rendimiento físico de manera segura y efectiva.
Aunque es una palabra muy conocida para los amantes del ejercicio, par los que no están tan familiarizados con ella, la creatina es un compuesto natural que el cuerpo produce a partir de aminoácidos y que también se obtiene a través de alimentos como la carne y el pescado. Su función principal es ayudar a generar energía rápida durante esfuerzos de alta intensidad. Por ello, su suplementación se ha convertido en una herramienta clave dentro de rutinas enfocadas en fuerza, potencia y ganancia muscular.

¿CÓMO ACTÚA EN EL CUERPO?
La creatina se almacena principalmente en los músculos en forma de fosfocreatina. Su papel es fundamental en la producción de ATP, la molécula energética que el cuerpo utiliza para realizar contracciones musculares explosivas. En entrenamientos de pesas, sprints o ejercicios funcionales de alta intensidad, contar con mayores reservas de creatina puede traducirse en más repeticiones, mejor desempeño y una recuperación más eficiente entre series.
Diversos estudios han demostrado que la suplementación con creatina monohidratada, la forma más investigada, puede favorecer el aumento de fuerza y masa muscular cuando se combina con entrenamiento de resistencia. Además, se ha observado que puede contribuir a una mejor hidratación celular, lo que influye positivamente en el entorno anabólico del músculo.
BENEFICIOS MÁS ALLÁ DEL MÚSCULO
Aunque su popularidad proviene del ámbito deportivo, la creatina también ha sido estudiada por sus posibles beneficios cognitivos y su papel en la salud muscular a lo largo de la vida. En adultos mayores, por ejemplo, puede apoyar la preservación de masa y fuerza, especialmente cuando se combina con ejercicio supervisado.
En mujeres, su uso ha ido en aumento, desmitificando la idea de que es un suplemento “solo para hombres”. Integrada en un plan de entrenamiento adecuado, puede ayudar a tonificar, mejorar el rendimiento y favorecer una recomposición corporal más eficiente.

CÓMO SACARLE PROVECHO
La creatina puede ser utilizada por personas sanas que practican ejercicio de fuerza o actividades de alta intensidad. Antes de iniciar cualquier suplementación, se recomienda valoración médica, especialmente en caso de padecimientos renales preexistentes.
Para obtener sus beneficios, la constancia es clave. La dosis más habitual ronda los 3 a 5 gramos diarios. No es indispensable realizar fases de “carga”, el consumo sostenido permite saturar progresivamente los depósitos musculares. Puede tomarse en cualquier momento del día, aunque muchas personas prefieren hacerlo después del entrenamiento, acompañada de alimentos que contengan carbohidratos y proteínas para favorecer su absorción.
Es importante subrayar que la creatina no sustituye una alimentación equilibrada ni un programa de entrenamiento estructurado. Su efecto se potencia cuando existe un estímulo real de fuerza: levantamiento de pesas, entrenamiento funcional, trabajo con resistencia progresiva o rutinas bien planificadas.
CREATINA Y ENTRENAMIENTO DE FUERZA
En el contexto del entrenamiento de fuerza, la creatina puede marcar la diferencia entre estancarse o progresar. Al permitir mayor rendimiento en cada sesión, facilita que el músculo reciba un estímulo más intenso y, por tanto, mayores adaptaciones con el tiempo. Esto se traduce en aumento de fuerza, mejor desempeño y una recuperación más sólida.
Tomar creatina no es una moda pasajera, sino una decisión respaldada por evidencia científica cuando se utiliza correctamente. Para quienes buscan dar un paso más en su entrenamiento y optimizar resultados de manera segura, puede convertirse en una aliada estratégica dentro de un estilo de vida activo y consciente.